#VideoBlog #Gota a Gota: ¿Por qué la izquierda radical se aprovecha de la comodidad de los padres?, por Miguel Ángel Campos
Entender el porqué de las cosas no es comprenderlas, sino ponerse en el lugar del otro para mirarse a uno y ver la distancia que nos separa, si es que la hay.
Respecto del intento de control de las redes sociales por diversos gobiernos del mundo, los hechos son los siguientes:
Primero: según publicaba la agencia EFE el 3 de Febrero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes «que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años y adoptará otras medidas para aumentar el control de las plataformas […] El objetivo es perseguir allí donde aparezca una huella de odio y polarización».
Segundo: también el 3 de febrero, la página oficial de Presidencia de Gobierno, afirmaba que la ley atajará «la amplificación de los discursos del odio, el con un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad».
Tercero: según la Cadena Ser, también el 3 de febrero, «España se va a sumar a la lista de países que planean que los menores de edad no accedan a las redes sociales. Este tipo de prohibición está ya vigente o en proceso de estarlo en distintos países, siendo que España sigue la senda de Australia.
Cuarto. Según también la Agencia EFE, en información fechada en Caracas a principios de agosto de 2024 «un grupo de diputados de Venezuela preparan una ley para regular las redes sociales, luego de que el presidente Nicolás Maduro señalara a las redes sociales estadounidenses como instrumentos «multiplicadores del odio y el fascismo».
Quinto: Según la edición de 9 diciembre 2025 de The New York Times: «las autoridades australianas han destacado su preocupación por el hecho de que las redes sociales sean un vehículo para el acoso en línea, un amplificador de la ansiedad, un conducto de la presión social y una herramienta para posibles depredadores. Han destacado las experiencias de padres que perdieron a sus hijos a causa de enfermedades mentales y suicidios…».
De los hechos objetivos así relatados, se desprende lo siguiente:
Primero: si España sigue el camino de países muy civilizados, como Australia, no hay nada que temer.
Segundo: Australia restringe el acceso de menores a redes para evitar el acoso escolar, el acoso sexual, proteger la salud mental de la infancia y evitar los suicidios de menores.
Tercero: Venezuela y España prohíben el acceso de menores a redes para evitar «el odio y la expansión del fascismo».
Usted verá.
Tengo para mí que, en un mundo donde existen los programas informáticos de control parental, y no siendo obligatorio comprarle al nene ni móvil, ni tableta ni ordenador, tengo para mí, ya digo, que incumplir nuestras obligaciones como padres es dejar una puerta abierta al totalitarismo y la censura, así como permitir al poder cercenar la libertad de opinión, información y comunicación; si bien es cierto que es mucho más cómodo dejar a los gobiernos que eduquen a nuestros hijos, y no vamos a permitir que la libertad y la educación de nuestros hijos nos distraiga de la caña, el fútbol o la serie de Netflix.
De usted depende la decisión: si piensa que los gobiernos son mejores padres que usted, ya sabe, otra ronda y media de gambas; si piensa lo contrario, utilice los medios tecnológicos existentes para protegerlos y aprenda a decir no a sus hijos.
Pero no se apresure, antes de decirse por su opción, recuerde lo que tiene dicho y escrito el Juez de Menores Emilio Calatayud: “no es buena idea regalar al niño un móvil de última generación. Un niño de catorce años no necesita un móvil para nada. Hay que volver a la pizarra y al bolígrafo. Y no pasa nada”.

