La Junta de Andalucía impulsa un plan de casi 195 millones para reforzar la salud mental y las adicciones
El nuevo programa 2026-2029 aprobado por el Consejo de Gobierno apuesta por la prevención, la atención integral y el refuerzo de los recursos asistenciales en toda Andalucía
El Consejo de Gobierno ha aprobado el Plan Estratégico de Salud Mental y Adicciones (Pesma-A) para el periodo 2026-2029, dotado con 194.670.905 euros. Este plan marca la hoja de ruta de la Junta de Andalucía para mejorar el bienestar emocional de la población, prevenir los problemas de salud mental y las adicciones, y garantizar una atención integral, equitativa, accesible y de calidad centrada en las personas.
El plan se centra en reforzar la atención a los problemas de salud mental en Andalucía mediante el impulso de los recursos asistenciales a nivel ambulatorio, los sistemas de hospitalización parcial, la atención domiciliaria y la hospitalización en unidades especializadas. Se estructura en seis líneas estratégicas, 13 objetivos, 51 programas y un total de 200 actuaciones concretas.
Este documento se configura como el principal instrumento de planificación, coordinación, ejecución y evaluación en materia de salud mental y adicciones. Abarca tanto la promoción y prevención como la atención, la reducción de daños y la incorporación social, incluyendo las adicciones a sustancias y las de carácter comportamental. Además, establece un marco de actuación coordinado entre administraciones, entidades y servicios implicados.
La primera de las líneas estratégicas se centra en la promoción y prevención, con el objetivo de fomentar el bienestar emocional mediante la detección precoz y la atención integral. Entre las medidas previstas destacan la implantación de programas de educación emocional en centros educativos y entornos familiares, así como iniciativas específicas para la prevención del suicidio.
La segunda línea apuesta por un modelo público de atención comunitaria basado en la proximidad, la equidad y la integración de servicios. Se reforzará la coordinación entre salud mental, adicciones y Atención Primaria, con medidas como la incorporación de profesionales de psicología clínica en este nivel asistencial, la creación de centros de escucha comunitarios y la sensibilización en el ámbito empresarial.
La tercera línea estratégica se enfoca en la atención infanto-juvenil, adaptando los recursos a la creciente demanda entre menores de 18 años. Incluye la creación de hospitales de día específicos, equipos especializados en unidades de salud mental comunitaria, unidades de hospitalización breve y recursos residenciales para menores con problemas de adicciones, además de programas específicos para trastornos como el TEA o el TDAH.
Por último, la cuarta línea se orienta a la atención de casos complejos, promoviendo una respuesta coordinada que garantice la continuidad asistencial y la equidad en el acceso. Entre las actuaciones previstas figuran redes específicas para trastornos de la conducta alimentaria, programas para trastornos de personalidad y para personas con discapacidad intelectual, así como unidades integradas para la atención de la patología dual.

