Esradio Almería
Blog #LaVida - por Manoly RoldánDestacados

Radioblog #LaVida: ¿Estamos preparados para lo que viene?, por Manoly Roldán

Radioblog #LaVida: ¿Estamos preparados para lo que viene?, por Manoly Roldán

Después de un mes de intensas lluvias, el invierno ha dado paso a la primavera. Los almendros y otras plantas florecen; el sol resplandece anunciando la llegada del buen tiempo. Sin embargo, toda esta vida y alegría que nos ofrece la naturaleza contrasta con el mundo de incertidumbres que nos toca vivir.

La guerra entre Gaza e Israel continúa. La muerte y la destrucción avanzan sin tregua y no se vislumbra una luz al final del túnel.

Entre Rusia y Ucrania ocurre algo similar: un alto el fuego completo no llega y la esperanza de una paz duradera se diluye. El país agresor avanza con astucia, ganando terreno y buscando imponer sus condiciones al país agredido. Se aprovecha de un Gobierno estadounidense más centrado en recuperar su influencia política, económica y estratégica. Mientras tanto, Trump se acerca a Putin con la esperanza de tenerlo de su lado para hacer frente a China, aunque esto parece complicado, ya que este último forma parte del bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

China ha crecido porque se le han dado las herramientas para hacerlo. A día de hoy, se le sigue concediendo ventaja al permitirle mayor acceso al mercado europeo con el argumento de fomentar relaciones comerciales y tecnológicas. No obstante, sigue siendo un país no democrático, donde no se respetan los derechos humanos y donde impera un comunismo que solo trae miseria para el pueblo, aunque no para sus dirigentes. Esta entrega de la UE a China no es reciente ni resultado de la vuelta de Trump al poder; es una continuidad de decisiones tomadas con anterioridad.

La intención de Trump de congraciarse con Putin, a costa del apoyo a Ucrania y a espaldas de la UE, ha abierto las puertas a una mayor influencia china en Europa. Como consecuencia, sectores como la industria automovilística europea sufren frente a la competencia de productos más baratos. En la última semana, mandatarios de Portugal, Francia e Italia han visitado China, y próximamente lo hará el presidente del Gobierno español.

Mientras tanto, los países europeos respiramos un ambiente prebélico. A través de los medios de comunicación y las redes sociales, se nos bombardea con noticias que nos preparan para una posible guerra.

Se nos recomienda preparar un “kit de supervivencia” para las primeras 72 horas. Pero, ¿qué pasará después de ese tiempo?

Cada país prepara su propia receta de kit. Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega han elaborado manuales de supervivencia. Recientemente lo han hecho también la Comisión Europea, Alemania y Francia. Lituania, por su parte, cuenta incluso con un plan de evacuación. España, de momento, no ha presentado ni un kit ni un plan oficial, aunque el presidente del Gobierno se ha comprometido a entregarlo antes del verano.

Por suerte, gracias a Internet, sabemos que existen en España asociaciones preparacionistas que desde hace tiempo desarrollan actividades de formación en supervivencia y comparten sus conocimientos con la ciudadanía, aportando una valiosa ayuda en estos tiempos inciertos.

Además, países como Alemania, Francia y Reino Unido están elaborando planes estratégicos de defensa. Coinciden en reducir burocracia y destinar más recursos a seguridad y defensa.

No se sabe si la guerra se producirá o no, pero se insiste en estar preparados. Esta advertencia tiene un carácter disuasorio: nunca sabemos en qué momento puede surgir el peligro, ya sea por una catástrofe natural, un ciberataque o una amenaza militar inminente.

Contar con un kit y un plan de actuación nos ayuda a reaccionar con claridad cuando el miedo nos paraliza. Un buen ejemplo lo encontramos en países con alta actividad sísmica, donde se realizan simulacros en escuelas y lugares de trabajo para saber qué hacer si llega el momento.

Como ha dicho el presidente de la OTAN, Mark Rutte: “Con la tecnología de misiles más avanzada, la diferencia entre un ataque a Varsovia o un ataque a

Madrid es de diez minutos”. En las guerras modernas, la distancia ha dejado de importar. Por eso, más vale estar preparados que lamentarlo después.

Lo que resulta difícil de entender es que, mientras el presidente estadounidense negocia con Putin para lograr la paz en Ucrania, a la vez se pida a los países de la OTAN que aumenten su gasto militar y que nos preparemos para una guerra. ¿Es un contrasentido o acaso ya está decidido que habrá conflicto?

Por otro lado, los países de la UE celebran cumbres en Bruselas, Francia o Reino Unido. Coinciden en la necesidad de rearmarse, pero no en el envío de tropas a Ucrania. Temen que eso provoque una reacción directa de Rusia.

Francia y Reino Unido, al contar con armamentos y arsenal nuclear, se han posicionado como líderes de una “fuerza de voluntarios” de 30 países. Están valorando enviar una misión militar de paz a Ucrania para evaluar sobre el terreno las condiciones para un posible despliegue, así como el diseño de las futuras fuerzas armadas ucranianas.

En España, además del ambiente prebélico generalizado en Europa, tenemos nuestro propio caos. Un Gobierno débil, con un Consejo de Ministros dividido, apenas logra aprobar leyes. No cuenta con el respaldo de sus socios para aumentar el gasto en defensa. Algunos, como Sumar, incluso proponen salir de la OTAN.

Tampoco ha conseguido aprobar unos Presupuestos Generales para 2025. Seguimos con los de 2023, aprobados en 2022. La oposición estudia llevar esta anomalía ante el Tribunal Constitucional (TC).

En cualquier democracia funcional, si un Gobierno no logra sacar adelante sus presupuestos, convoca elecciones. Pero en España no dimite nadie, por grave que sea el escándalo. Lo vemos en los casos de presunta corrupción que salpican a miembros del Ejecutivo. El objetivo parece ser mantenerse en el poder a toda costa, incluso si eso implica ceder ante nacionalistas e independentistas.

En contraste, Alemania resolvió una situación similar en menos de tres meses: su expresidente dimitió al no contar con apoyo suficiente, se convocaron elecciones, se formó un nuevo gobierno y se aprobó una reforma constitucional para aumentar el gasto en defensa y fomentar el crecimiento económico.

Mientras tanto, Puigdemont y Otegi, aliados del Gobierno, se reunieron en la autodenominada “casa de la República catalana”, en Waterloo (Bélgica). Su objetivo: “trabajar sin descanso para que los derechos políticos, culturales y lingüísticos de vascos y catalanes sean reconocidos y garantizados”.

Y por si todo esto fuera poco, se suma el conflicto entre el presidente del TC, Conde-Pumpido, y la Audiencia de Sevilla por las sentencias de los ERE, que afectan a altos cargos socialistas. Existe la posibilidad de que se eleve una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), como ya ocurrió en Rumanía.

Este episodio pone en duda la independencia judicial y la separación de poderes en España. Si el TC actúa como un tribunal político, habría que replantearse su utilidad para una ciudadanía que busca justicia e imparcialidad.

Por otra parte, lo más preocupante es que el Gobierno no informa al principal partido de la oposición sobre sus planes de defensa, pese a que este representa a la mayoría de votantes. En el Parlamento Europeo votan unidos, pero aquí no.

El presidente del Gobierno prometió presentar un plan de defensa antes del verano y aumentar el gasto en defensa al 2% del PIB, como exige la OTAN. La UE pide llegar al 3% o más, y Estados Unidos también exige una mayor contribución. En 2023, todos los países europeos aumentaron su presupuesto militar, excepto España y Grecia, que lo redujeron.

Por último, llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿Por qué tanto interés en que vayamos a la guerra?, ¿qué intereses ocultos hay detrás de quienes las promueven?, ¿quién gana y quién pierde en un conflicto armado?, ¿es la

guerra un negocio para la industria armamentística?, ¿durante una guerra se hacen grandes fortunas?, ¿al finalizar, estaremos mejor o peor que antes?, ¿nos están vendiendo miedo?, ¿volverá el servicio militar obligatorio?, etc.

Tanto avance en ciencia y tecnología, que ya se puede ir a la luna con más facilidad que antes, pero seguimos matándonos como lo hacían los hombres primitivos para sobrevivir. ¡Qué poco hemos avanzado como humanidad!

No se trata de aspirar a un “mundo feliz”, pero sí a una vida con cierta paz y estabilidad. Con líderes honestos que velen por el bienestar de quienes los eligieron para representarlos, no por sus intereses personales.

En conclusión, debemos mantener la esperanza y no dejarnos arrastrar por el miedo ante los acontecimientos futuros. La clave está en estar bien informados, discernir entre verdades y manipulaciones, y actuar con inteligencia en cada momento.

“No se trata de vivir con miedo, sino con conciencia. La paz se cuida estando preparados, y la esperanza se fortalece cuando actuamos con inteligencia ante lo inesperado”.

Related posts

El PP defiende la continuidad de Muface y pide soluciones al gobierno

Alfonso López

El Centro Comercial Torrecárdenas recibirá un premio en los European Property Awards

redaccion

#ElMonoDesnudo: De la concordia que viene y el poder judicial, por Gloria Pérez de Colosía

Redacción

dejar un comentario