VÍDEOBLOG #Miedodequé: Un gobierno y una ideología que se preocupan más de dominar RTVE que de la vida de los ciudadanos, por Víctor J. Hernández Bru.
Al margen de los gravísimos hechos sucedidos ayer en Paiporta, de los que hablaré mañana, hoy quiero centrarme en el hecho de que, la pasada semana, justo un día después de que comenzara el horror de comprobar hasta qué punto llegaban las dimensiones de la tragedia de Valencia, me escandalicé al ver cómo los medios y los periodistas pagados por este gobierno inmundo y miserable, no esperaban siquiera a terminar el recuento de fallecidos para intentar hacer política, mintiendo como siempre, con la vida y con la muerte de nuestros compatriotas. Puse el ejemplo de Javier Fortes, el mamporrero de TVE, y de Antonio Papel, atacando al presidente de la Comunidad de Valencia y culpándolo por el alcance de lo sucedido.
Para mí era incomprensible que los políticos y sus sicarios periodísticos empezaran la cacería antes siquiera de saber a ciencia cierta lo que había pasado; y me escandalizaba que se culpara a una comunidad autónoma cuando era ya muy evidente que una tragedia de esas dimensiones había necesitado la participación y la ayuda de la administración que controla las carreteras, la Aemet, la Confederación Hidrográfica que a su vez controla los ríos, pantanos y presas y, por supuesto, que controla el ejército y las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.
Han pasado los días y ya es más que evidente que esos primeros ataques eran la defensa de quien se sabía inepto, inactivo, ineficiente, ineficaz, un lastre para el país en todos los sentidos y situaciones, pero sobre todo en una de tal dramatismo y necesidad.
La propia delegada del Gobierno en Valencia, dependiente del gobierno social-comunista, daba la primera pista al exponer un cronograma que contradecía la miserable primera intervención del ministro Marlaska: el martes, no se había lanzado el primer requerimiento de ayuda a las ocho de la tarde sino a las cuatro. No es baladí ni anecdótico. Seguramente cuatro horas de diferencia no habrían servido para mucho. O sí. Pero desde luego lo que sí es significativo es la mentira de Marlaska, la primera de todas, a la que sucederían muchas más.
Si desde hacía días se sabía que iba a suceder algo gordo, algo trágico, uno se pregunta por qué el presidente del Gobierno no anuló su viaje a la India; por qué el gobierno que mantuvo el pleno para colar a más de sus sicarios en el consejo de administración de RTVE, sí suspendió el pleno de control al ejecutivo y por qué no lo utilizó para plantear un plan de contingencias con el apoyo de todas las fuerzas políticas; por qué no se activó al ejército, a la UME y a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para que fueran casa por casa dando instrucciones y ayudaran a quienes lo necesitaran, tanto a priori como a posteriori de las lluvias; por qué no se convocó un comité extraordinario formado por expertos representantes de las confederaciones hidrográficas, la Agencia Estatal de Meteorología, las propias fuerzas de seguridad, las comunidades autónomas afectadas y también los partidos políticos; por qué no se ha convocado un consejo de ministros extraordinario, que desde la tragedia del pasado martes no se ha reunido y lo va a hacer este martes por primera vez; por qué se esperó (eso dicen ahora) a la reclamación de la Comunidad Valenciana en lugar de activar a las tropas de manera automática como sí se hizo, por ejemplo, ante el terremoto de Marruecos; por qué se ha tardado más en activarlos que en destinar 800 millones a Marruecos, 300 a Mauritania, 2.000 a Venezuela o Cuba, 16 a Palestina o 554 en publicidad del gobierno en televisiones que criminalizaban a Mazón y, en sus pausas de publi, anunciaban campañas del propio Gobierno con nuestro dinero; por qué, en definitiva, se han destruido cientos de presas y pantanos, mermando el control que del agua éstas hicieron durante décadas.
La respuesta es evidente: vivimos en un país con un gobierno mucho más preocupado por reestructurar el consejo de administración de RTVE para incrementar su poder en él, cosa que hizo el miércoles, ya con cientos de muertos sobre la mesa, que de la vida de sus ciudadanos. En esto, como con todo.

