RadioBlog #ConfinadosPeroNoArrinconados: El puerto industrial de Almería, por Antonio Felipe Rubio
Era de esperar. La nueva imagen del puerto de Almería, estableciendo la prolongación de la Rambla y el Paseo, abría nuevas expectativas para la ampliamente demandada apertura y conectividad del puerto y la ciudad. El ansiado proyecto Puerto-Ciudad ha liberado unos metros de valla y, consecuentemente, abre el paso hacia el entorno de la renovada edificación de la Autoridad Portuaria de Almería y el muelle de Levante. Sin embargo, esta actuación que califiqué de “efecto placebo” ante lo iba a venir, intenta establecer un interesado equilibrio para la verdadera expansión del puerto: la zona industrial.
Según expresa la APA: “Con la ampliación del Muelle de Pechina el puerto gana capacidad y potencia sus posibilidades para la implantación de nueva industria con la nueva superficie generada; crecer en tráfico de graneles sólidos y el atraque de buques de mayores dimensiones por la prolongación de la línea de atraque y aumento de calado, que posibilitará diversificar la mercancía. La ubicación y características del Puerto de Almería permiten convertirlo en un importante centro de producción y nodo logístico de transporte de piezas y componentes de aerogeneradores, al estar próximo a diversas zonas de alto potencial para el desarrollo de parques eólicos en la región mediterránea. La ampliación del Muelle de Pechina consiste en la prolongación de la línea de atraque existente en 260 metros con un calado de 18 metros, generando una explanada de 5 hectáreas de superficie. El muelle quedará trasdosado en una longitud de 215 metros y supondrá una ampliación de la explanada existente, mientras que en 45 metros quedará sin trasdosar para ejecutar el cierre de la explanada, permitiendo, en cualquier caso, posibles ampliaciones futuras del muelle en fases posteriores y sucesivas”.
La APA informa de que ya está abierta la licitación del proyecto. El importe de las obras de esta primera fase es de 30 653 532,66 (30,6 millones de euros) y, como se ha destacado anteriormente, queda abierto a posibles ampliaciones futuras del muelle en fases posteriores y sucesivas. Así, ya abandonamos toda esperanza de una configuración del puerto de Almería más amable con la ciudad y menos agresiva a zonas de la capital como el barrio de Pescadería. Además, se pierde la posibilidad de eliminar toda la valla que discurre por el parque de Nicolás Salmerón, quedando la zona de la Terminal Marítima cercada por su singularidad como puerto internacional de espacios no Schengen.
Dadas las circunstancias, creo que va a ser la última vez -claudico- que propugne una solución para el puerto que, como iluso predicador en el desierto, vengo anunciando:
Trasladar la Estación Marítima al Puerto de Pechina. Así quedaría como acceso protegido por la valla solamente la entrada por la glorieta de “Los Sobrinos”. El Puerto de Pechina sería como un fondo de saco que no perturbaría ni cerraría con la valla el resto del puerto en todo el desarrollo del parque Nicolás Salmerón. La dársena del puerto quedaría abierta a la ciudad, y sus servicios quedarían abiertos a grandes esloras de náutica de recreo, cruceros nacionales e internacionales, Guardia Civil del Mar, Salvamento Marítimo, Aduanas, Pilot, remolcadores y amarradores, servicios auxiliares, proveedores, técnicos, abastecimiento y tráfico de mercancías (no granel a la intemperie). Esta opción elimina las montañas o cordilleras de granel a la intemperie en el Muelle de Pechina. Y ¿qué significa esto? ¿Dejamos a Almería sin capacidad para la industria (mineral, sal, etc.)? ¡En absoluto! Todo lo contrario. Se potenciaría un gran puerto industrial que, afortunadamente, posee la provincia: Carboneras.
El puerto de Carboneras se creó para ofrecer grandes facilidades industriales. Igualmente, el proyectado puerto seco, muy próximo, y con conexión a la red AVE (ferrocarril de altas prestaciones) sería el complemento perfecto para el acopio y tráfico de mercancías, especialmente minerales, cuyo auge industrial es exponencial.
Muy al contrario, la actual configuración en la capital implica una elevada densidad de tráfico de camiones para el trasiego de mercancías a granel. Otra alternativa, aún sin despejar al cien por cien, sería la recuperación del enlace ferroviario con puerto, cuya materialización sería un mayúsculo despropósito. Y, a pesar de ese dislate, abundan opiniones a favor de la recuperación del ferrocarril y sus diversas opciones: en superficie, soterrado, en trinchera… En fin.
Una vez más, hemos tenido mala suerte, ausencia de ambición y la inveterada ausencia de luchar por una Almería más amable, saludable y ordenada.

