VÍDEOBLOG #Miedodequé: La obra del Paseo y el ‘civismo’ de algunos, por Víctor J. Hernández Bru.
En realidad, yo ya he dicho lo que me parece el proyecto y la obra del Paseo de Almería. Creo que ya he dicho en suficientes ocasiones que me parece que Almería necesitaba esta obra de manera perentoria, que su vía principal y una de sus galerías comerciales más importantes se estaba muriendo y demandaba una revitalización absolutamente imprescindible.
Cuando vi el video del proyecto, flamantemente presentado en el Área de Urbanismo por parte de un joven que representaba a la empresa ganadora del concurso público, salí encantado: me pareció un proyecto fantástico y muy próximo a lo que necesitaba el centro de Almería.
Para mí solo tenía dos hándicaps: uno era el de toda obra, las tremendas molestias que iba a suponer para la ciudanía en general y para los comerciantes del centro en particular. Sin embargo, era esta una pega inevitable, que había que asumir para alcanzar un objetivo que iba a merecer la pena. Había, lo dije desde el principio, que orquestar mecanismos para que esas molestias fueran las menos posibles. Los comerciantes lo han pasado mal y lo siguen pasando mal. Seguramente se les podría haber ayudado más, pero también es cierto que esas ayudas han llegado. Insisto que yo las habría llevado al límite, incluso hasta llegar a pagarles el alquiler con dinero público. Si, si: se que suena a disparate, pero es mi concepto de la ayuda al comercio y a la empresa, que es justo donde yo ubico el motor de la economía. En pandemia, yo era propietario de una empresa que explotaba un comercio a pie de calle y el amigo Pedro Chapote me obligo a cerrarlo, pero mantuvo mi obligación de pagar impuestos. Aquella época fue clave para que termináramos cerrándolo.
El otro hándicap era y es el tráfico. Soy absolutamente partidario de las peatonalizaciones de los centros de las ciudades, pero siempre y cuando ello vaya acompañado de soluciones para el tráfico, para los vecinos, el reparto y suministro a comercios y, sobre todo, el aseguramiento de la fluidez en los alrededores. Expresé mis dudas al respecto al Ayuntamiento y me aseguraron que se han hecho concienzudos estudios por parte de expertas empresas y que todo irá bien. De momento no es así: el tráfico en la ciudad hoy por hoy es un caos, que confío en que se solucionara cuando el maremágnum de obras que están transformando y modernizando la ciudad hasta cotas espectaculares haya terminado. Si no es así, tendremos un gravísimo problema, seguramente irresoluble a corto y medio plazo.
Y luego está la obra en si, que repito, para mi va a tener un resultado espectacular, cuyos primeros resultados ya se están pudiendo ver. Disfrutar de los tramos del Paseo que se han abierto es un espectáculo. Mi ciudad ha mejorado, ha cambiado, ha ganado una magnifica avenida para el punto de encuentro. En ese bar de borrachos que son las redes sociales hay división de opiniones, que yo respeto a duras penas: no puedo entender que haya quien no se sienta satisfecho y feliz del cambio que está dando el Paseo, salvo que seas alguien políticamente interesado que critique que haya alguna losa mal puesta, o que el color no es su preferido o que hay especies de plantas que no son las que él hubiera elegido.
Eso sí, la apertura apresurada de la Puerta Purchena, espectacular por cierto, con muchas cosas todavía por rematar, pero necesaria precisamente en beneficio del comercio local, nos ha devuelto la imagen de la gentuza incívica que pisotea los jardines y parterres o que se lleva las flores para su casa. Y hay quien ha dicho que en esta ciudad es mejor no diseñar esas cosas, porque la gente pisa los jardines o roba las flores. Pues no señor: en Almería también vivimos mucha gente, quisiera pensar que la mayoría, que queremos jardines y flores y lo que no queremos es gente incívica y chorizos. ¿Podría ser?
Por cierto, disfrutemos del nuevo paseo, que ojalá este pronto acabado: es una pasada.

