El concejal ha reclamado medidas urgentes y solidaridad entre comunidades para garantizar el riego en plena crisis hídrica
La entrevista Venta del Pobre ha tenido como protagonista al concejal de Agricultura y Deportes del Ayuntamiento de Níjar, Jesús Guerrero, que ha hablado del panorama preocupante que tiene el campo nijareño. Con el telón de fondo de una campaña agrícola marcada por la incertidumbre, Guerrero ha denunciado la fragilidad del sistema hídrico de la comarca y ha apuntado al Gobierno central como responsable del abandono de infraestructuras como la desaladora de Carboneras.
«Estamos a finales de mayo y aún hay restricciones de agua. No hay planificación posible», ha lamentado Guerrero y ha apelado a la “solidaridad” como base para alcanzar un entendimiento que priorice el acceso al agua por parte de los agricultores, a quienes ha defendido como trabajadores que “no están pidiendo nada que no les compita”. La urgencia del momento ha sido subrayada con claridad: “hay que tener un objetivo principal ya, que el agricultor tenga agua y pueda realizar su trabajo”.
En este contexto, ha reconocido que el Ayuntamiento de Níjar está haciendo lo que está en su mano, especialmente en el marco del proyecto de reactivación de la Comunidad de Usuarios de la Comarca de Níjar, pero ha advertido que son actuaciones a medio y largo plazo. “No son cosas de hoy para mañana”, ha afirmado, refiriéndose a proyectos como la tubería desde Mar de Alborán hasta los depósitos municipales, una obra solicitada por emergencia y apoyada por numerosas empresas del sector.
Frente a la lentitud estructural y la complejidad técnica de las grandes infraestructuras, Guerrero ha reiterado la necesidad de acciones inmediatas: “por eso insisto en la solidaridad y en que se ponga sobre la mesa la realidad del campo de Níjar”. Según el edil, no se trata solo de planificar el futuro, sino de garantizar que hoy mismo haya agua suficiente para evitar el colapso de la próxima campaña agrícola.
Por último, ha hecho un llamamiento a los propios agricultores y comuneros para que “lancen la voz y digan lo que están sufriendo”.

