#RadioBlog #PensamientosdelRey: La generación del silencio, por José Andrés del Rey
HOLA… lo primero es presentarme. Mi nombre es José Andrés del Rey; Periodista, mago y empresario/productor en el sector cultural, musical y de ocio.
En mi camino y años me he encontrado con muchas situaciones y con pocas reacciones… esa foto que si te mueves, no sales; esa imagen simpática llena de orgullo que cambia cuando se baja el objetivo o te das la vuelta… No voy a hablar del “orgullo político”, ese orgullo que no tiene memoria de hemeroteca, o ese orgullo por vivir en una élite de espaldas a la sociedad. Un “profesional político” que se ha hecho a base de aceptar sin replicar los estándares del partido en busca de un puesto que le cambie su situación o le cubra su “ego”. No, curiosamente voy a hablar del ORGULLO de la GENERRACIÓN DEL SILENCIO, que lleva casi 5 décadas reivindicando una igualdad que al parecer nunca llega. Algo no me encaja.
Hoy comienza una originaria y antigua andadura periodística que abandoné para comenzar otros caminos personales y familiares. Una treintena de años después vuelvo a mi origen (recuerdos de un edificio ya demolido que albergaba Antena 3 radio, la sede del PSOE… Coexphal… aquel edificio “de Trino” -otro día hablaré de aquella Almería que sufre hoy la estupidez del urbanismo político y dinerario-.
Viejos aunque no añorados tiempos. Esa Almería de los 80, que comenzaba, como el resto de España, a despegar ideológicamente y económicamente (aunque esto último tardó más). Yo me acuerdo en mis vacaciones infantiles llegar y ver las “pegatinas” con lemas “Almería, costa del Sol” -pero vino Málaga-, Almería, donde el Sol pasa el invierno -pero estamos con el cambio climático- y la famosa, Almería, madre de la vida padre… aquí no se me ocurre otra cosa que el eslogan ese que dice: “hoy hace un día maravilloso. Verás como llega alguien y lo…”!
En este tiempo he aprendido a escuchar sin la premura de la exclusividad o la primicia.
Hablo de esos años porque son los tiempos de una generación joven que despertaba a un mundo por hacer, y sobre todo con atraso en nuestra Almería. No éramos La Movida madrileña, ni la cosmopolita Barcelona… ni tan siquiera la “bakalaera” Valencia. Éramos la Almería que disfrutaba del “chato o la caña” con la tapa… y ya se está perdiendo… Eso en la capital. Qué decir de la Almería del interior. Esa provincia lejana. Esos pueblos, igual que en muchos de nuestra piel de toro, se escondían personas con sentido de Diversidad y lo hacían por miedo, por vergüenza… por su propia familia, porque albergaban una duda que no sabían cómo responderse… siento atracción por personas de mi mismo género. Afú, ¡eso era pecado!… ¡estás enfermo! ¡qué vergüenza un mar… en la familia. Estás poseído
por el demonio! Pero esto no ha quedado en el pasado, esto ha seguido y sigue en nuestra España moderna, de políticos liberales, con miras sociales, de igualdad (Errejón e Iglesias), de un Ministerio con un presupuesto multimillonario que no ha servido para nada y mientras, los que en aquella época eran jóvenes y con ganas de trabajar, hoy se encuentran con unas pensiones paupérrimas y si las tienen, porque no podían mostrarse en aquellos años 60, 70 e incluso 80. Porque había que ocultarlos. Pero no penséis que esto acaba aquí, no. Muchos de aquellos jóvenes “ochenteros”, que ahora están en los cincuenta o más, pertenecientes o no, a los diferentes colectivos y asociaciones de diversidad de género, se plantean, hasta el punto de tener que volver a ocultarse o rearmarizarse, por el temor a esconder nuevamente su orientación sexual o identidad de género por el miedo a convivir, en espacios sociales o privados, con personas de su generación que han sido discriminadores o acosadores en el pasado. Un tema que hemos pasado por alto.
Una de las primeras medidas es la construcción de residencias especializadas, en todas y cada una de las provincias, a cargo de los presupuestos de sus respectivas comunidades.
Poco o casi nada, diría yo, se ha investigado sobre las condiciones de vida de las personas mayores LGTBI+, aunque existe un gran grupo poblacional que vivió unas circunstancias sociales y políticas, sobre todo en la época infantil y adolescente, que explosionaron en la década de los 80, estamos hablando de nuestros abuelos e incluso
padres.
El edadismo, sumado a la condición LGTBI+ es un binomio nada fácil de solucionar si no se consigue una verdadera normalización de las aptitudes humanas.
Esta GENERACIÓN DEL SILENCIO sufren o han sufrido exclusión, aislamiento, soledad… y nos podemos preguntar ¿Cuántas personas se divorciaron por su condición escondida, oculta y sufriéndolo en soledad?
Y no solo eso, sino la marginación laboral ha sido, con toda seguridad, un lastre a la hora de cotizaciones para una actual jubilación. Además tenemos niños con diferentes discapacidades, TEA… que andan perdidos porque no encuentran una respuesta a lo que ellos piensan “es raro”. El silencio, el bullying, el tormento de no encontrar respuesta es un largo y tedioso camino que hay que ahorrar. Cuidado, también hablaremos de la posible culpa de muchas celebraciones del Orgullo, eso sí, con la complicidad municipal y analizaremos las políticas de los partidos en este ámbito.
Porque nuestros políticos e incluyo a los de nuestra actualidad almeriense, solo están para la foto. No sabe, no estudian , no llevan una verdadera política de inclusión… ¡no!, ya va siendo hora, de NORMALIZACIÓN y eso se consigue desde una acción que comience en los primeros años escolares educando a profesores y personal administrativo de los colegios. No hablamos de tendencias, hablamos de personas, seres humanos… Concejalías como Cultura, Igualdad y otras, al igual que Consejerías, deberían crear verdaderos proyectos que igualen educando.
Se necesita un verdadero “ORGULLO FEST” que comience desde las escuelas, con padres y abuelos y que no se acepte porque es mi hijo o mi nieto. Simplemente hay que aceptar lo que es una realidad que nace en las personas. No hay que hablar de sexualidad, porque si hablamos de eso en parejas “heterosexuales”… afú, nos vamos a liar.
Seguiremos particularizando en las estructuras políticas y en sus mínimos apoyos económicos, estructurales para la foto… y poco más.

