VÍDEOBLOG #Miedodequé: Un club que hace el ridículo, huyendo de las preguntas de periodistas y cambia el escenario de sus presentaciones, dirigido por un ser dominado por el odio, por Víctor J. Hernández Bru.
Llevamos una semana muy bizarra en cuanto a los ataques a la libertad de prensa y al derecho a la información que tienen los ciudadanos y que facilitan los medios de comunicación. Como ya decía ayer, esto de defender la liberta de los periodistas para hacer su trabajo que es informar y el derecho que la ciudadanía tiene a que dejen trabajar a los medios para que puedan informarles, no es defender a los periodistas ni a los medios, sino a los ciudadanos y, con ellos, a la democracia.
Al frente de esta actitud, que no deja de ser un ejemplo de totalitarismo, con parámetros que encontramos sin dificultad en regímenes con la Cuba de los Castro, la Venezuela de Maduro y Chávez, la Rumania de Ceaucescu, la Rusia de Stalin, la Italia de Mussolini, la España de Franco, la Alemanina de Hitler o algunos países árabes de la actualidad, como la propia Arabia Saudí, está, junto al PSOE, que tampoco responde a las preguntas de los medios que no le gustan, la UD Almería.
El club rojiblanco está dirigido por un ser absolutamente dominado por el odio y por el convencimiento de que él está por encima de todo tipo de derechos y libertades comúnmente aceptadas en el mundo civilizado, como, ya digo, el derecho a la información y la libertad de prensa.
La semana ha sido entre penosa e intolerable, entre ridícula y peligrosa, en este aspecto, en el club rojiblanco, al que me gustaría pensar que ni siquiera sus más ‘cafeteros’ seguidores son capaces de justificar en estas actitudes. Hoy por hoy, ni un solo aficionado sería capaz de asegurar quién es el presidente del club, puesto que hace un par de fine de semana aparecieron unos señores, también árabes (de Arabia Saudí, digo), en el palco durante un partido.
En ese momento se dispararon los rumores, entre ellos el de que tales visitantes habían venido a comprar el club, que finalmente filtraba a sus medios amigos, sobadores de lomo, que habían venido a invertir para incrementar el presupuesto. Curioso, teniendo en cuenta que se nos había vendido que el dueño, Turki, tenía una fortuna prácticamente ilimitada. Días después, de nuevo por la vía de la filtración, el club admitía que habían comprado una parte del club, aunque sin definir cuál, qué porcentaje de acciones.
Al tiempo, también filtraban, por el mismo procedimiento, que iban a presentar el vídeo de su ciudad deportiva, ubicado en un terreno público que el propio Turki compró de manera particular a la Junta de Andalucía, un año después de la fecha en la que habían anunciado que lo presentarían. Pudimos saber que el acto iba a ser conjunto con el Ayuntamiento de Almería y que se haría en tales terrenos. Yo, que me gusta ser claro, directo y sincero, adelanté públicamente y en antena que yo aprovecharía, por fin, para preguntar algunas cosillas cara a cara al señor El Assy, responsable de que el Estadio de los Juegos Mediterráneos sea el único recinto deportivo español donde se vete la entrada a periodistas, empezando por mí y siguiendo por el resto de compañeros de nuestro grupo.
Desde ese anuncio, y lo cómico es que en ese club no haya nadie que entienda que de todas estas cosas nos vamos a enterar siempre y con pelos y señales, El Assy y sus secuaces no han cejado de malgastar su tiempo y el dinero de su jefe en tratar de montar ‘películas’ para impedir que yo acudiera al evento: desde montar una carpa y colocar guardas en la puerta que lo impidiera hasta tratar de que la alcaldesa no incluyese en su agenda diaria el anuncio de su presencia en tal acto, obviamente, sin éxito.
Al final, desesperados por no haber podido evitar mi asistencia, no ha habido acto en los terrenos de la Ciudad Deportiva, sino que se ha llevado hasta el palco del Estadio, con la excusa de los fuertes vientos que, como hemos podido comprobar, hoy no han existido, tal y como anunciaba la predicción de Aemet. Obviamente, en tal ubicación, nosotros no hemos estado.
La pregunta es, ¿se puede hacer más el ridículo que quien llega a cambiar la ubicación de un acto público para evitar que un periodista le haga preguntas? ¿Se puede tener más miedo a la verdad y al periodismo de verdad que quien así se comporta? ¿Puede la UD Almería y la sociedad almeriense en general seguir manteniendo a un tipo así, dominado por el odio, al frente del club representativo?
Recordad: no está en juego nuestros derechos, sino las libertades y derechos de todos. Si no hacemos nada, mañana tú puedes ser el próximo.

