#RadioBlog #LoImprevisto: El discurso del Rey, por Francisco Cruz
La monarquía es una institución, objetivamente, anacrónica, que ya carece de sentido, tanto como cualquier jefatura de Estado con más funciones representativas que ejecutivas. Yo mismo no me situaría demasiado lejos del republicanismo, en lo que a teoría se refiere. Luego está la práctica. Y en cuanto a la práctica, lo voy a dejar bastante claro: en España no tenemos un funcionario público más útil que Felipe de Borbón y Grecia.
A los que son de izquierdas les encanta que gobierne la izquierda, y a los que son de derechas les encanta que gobierne la derecha, pero si algo nos ha demostrado 2024 es que tanto una acera como otra están llenas de inútiles. Frente a eso, y en comparación, el susodicho Felipe me parece un superhéroe: formado, educado, prudente, siempre en su sitio, y hasta con buena percha. Quizá muy encorsetado en su papel, pero también con más humanidad que la mayoría de políticos. Objetivamente, tenemos en él todo lo que querríamos en un presidente del gobierno.
De hecho, lo que me parece peligroso es que los jóvenes piensen que un presidente del gobierno tiene que ser como Pedro Sánchez, o Pablo Iglesias, o Santiago Abascal, o incluso como Alvise, todo el día tuiteando, colgando y pontificando. Preferiría mil veces un gobernante como Felipe, que se dedique a su trabajo y no busque demasiado protagonismo. Cualquier institución debe ir con los tiempos que corren, llegar a los jovenes y modernizarse en definitiva, pero de ahí a ser payasos de feria hay un trecho importante, y la política actual es de payasos de feria. Frente a ellos, reivindico a un tío que si no fuera Rey, que lo es, podría y debería ser Presidente de la República de España.
En definitiva, con esta reivindicación de Felipe, de lo que estoy hablando es de puro y duro pragmatismo. Es verdad que a él no lo hemos elegido y le viene dado, pero también es cierto que frente al derroche económico, los desastres naturales, la corrupción económica, o los desvaríos nacionalistas es el que mejor ha actuado “de los de arriba”. Con pocos gestos, porque recordemos que no puede hacer gran cosa por puro mandato constitucional, ha conseguido ser más quirúrgico y más firme en sus hechos que todos los que ponen mil tuits al día, suben cien fotos y están mas pendientes de la postura y de lo que hace el de en frente que de los problemas del ciudadano de a pie.

