#RadioBlog #ConfinadosPeroNoArrinconados: El gobierno de la obscenidad, por Antonio Felipe Rubio
Desconozco dónde se halla el límite de la desvergüenza y la indignidad de este gobierno socialcomunista.
Los hechos van acreditando el incremento del desparpajo y la infamia. A una acción execrable y humillante le sigue otra de peor factura. Ya no importa a quien se ofende e insulta con hirientes palabras y hechos repugnantes. Tanto da que aún se esté llorando a los muertos; tanto da que se permanezca en la angustia de hallar a los desaparecidos; tanto da que se trate de recuperar vidas y haciendas o se intente restañar el daño sufrido con un gesto de humanidad, sensibilidad y un mínimo de educación.
Esta caterva de bergantes no repara en un mínimo de empatía, salvo para beneficio sectario. Aún se está retirando lodo y llorando las perdidas humanas y materiales, pero se evita la asistencia a las exequias, aunque con la improvisada presencia de tres miembros del gobierno de Sánchez. El presidente del Gobierno de España no puede asistir a actos que no sean blindados, protegidos y limitados. Así, Pedro Sánchez ha elegido “honrar” a las victimas del franquismo en un acto denominado «Día del Recuerdo y Homenaje del gobierno a todas las víctimas del golpe militar, la guerra y la dictadura franquista».
En estos ambientes guerracivilistas es donde Zapatero y Sánchez se encuentran como pez en el agua. Hace ochenta y ocho años sigue vigente el sentimiento revanchista, pero la obscenidad es que primen los acontecimientos acaecidos hace ochenta y ocho años frente a los cuarenta y tres días de la DANA, que sólo en Valencia se cobró doscientas veintidós vidas.
Y para colofón del escándalo, nadie del Gobierno de España y la Corona asisten al acto de Notre Dame en Paris. Este acto no sólo se refiere a la restauración de un edifico tras un pavoroso incendio; es mucho más. Notre Dame es símbolo de una identidad occidental que alberga valores culturales, artísticos, emotivos, estéticos. Y también representa valores cristianos que estos socialcomunistas repudian, como ya sucedió en los años que precedieron la guerra, esa a la que ahora prestan tanta atención, tanta memoria y tanto fango.

