VÍDEOBLOG #Miedodequé: En el Congreso ‘tocó’ el Feijóo que sí defiende a sus votantes, el de “váyase, señor González”, por Víctor J. Hernández Bru.
Ayer fui duro con Feijóo y no me arrepiento. Lo dije y lo repito: el líder del partido que defiende el mérito, el valor, el empleo, la decencia, el estado unido, le ley y la Constitución no puede ir a que lo humillen y a abrazarse al nido de quienes defienden todo lo contrario: el sindicalismo corrupto y enchufista, el parasitismo y el abuso hacia las empresas, las concesiones con terroristas, independentistas y golpistas y, en general, todo lo que detestamos quienes encarnamos al votante liberal o conservador, que habita en el caladero de votos de dicho partido.
Es el Feijóo que no entiendo. Sin embargo, mientras yo reflejaba tal descontento, indignación diría, el mismo líder del PP comparecía en el Congreso para dejarse de conciliaciones con el enemigo, de concesiones a la galería, de intentos de pescar en charcas ajenas, de tratar de convencer a quien únicamente desea su mal.
Quiero pensar que el Feijóo de este miércoles en el Congreso es el auténtico, el que aspiramos a que reúna las fuerzas y los apoyos suficientes para despertarnos de esta pesadilla social-comunista que está esquilmando económica y moralmente a este país.
Fue el Feijóo capaz de recordarle a Pedro I El Falso-Pedro Chapote que él sólo se mueve por su propio interés y no por el de la ciudadanía a la que se debe, que en la catástrofe de la DANA eligió ser oposición al gobierno valenciano en lugar de gobierno de España, que prefirió no hacer nada mientras morían las víctimas con la excusa de que el gobierno autonómico no se lo había pedido y, sobre todo, que fue el autor de la lapidaria frase “si necesitan recursos, que los pidan”, que acompañó a algunas no mucho más dignas de sus más directos colaboradores, como la de que “los ministros no estamos para retirar fango”.
La tarea de Feijóo es ésta, es ilusionar a su electorado y movilizar a los que están ya muy hartos de políticos inútiles o sinvergüenzas; enardecer a los que ansiamos un liderazgo poderoso en el centro derecha, retomar la batalla cultural que la izquierda ha vuelto a ganar por incomparecencia del rival, vencer al ejército de ‘bulócratas’ que andan confundiendo, manipulando y timando al respetable; en fin, ser un líder riguroso, con las ideas claras, que no dude ni blandee en tablas, que no tenga miedo ni complejos de decir lo que sus votantes quieren escuchar y que plante cara a los discursos de lo políticamente correcto con los que la izquierda ha ganado, una vez más, la partida.
Ese Feijóo, el del miércoles en el Congreso, me ilusiona. El del lunes en el Congreso de UGT, me empuja a no volver a votarlo jamás. Y no, no son ‘Feijóos’ compatibles, porque no se puede pretender ganar la batalla disparando flores y balas al mismo tiempo. Feijóo tiene que elegir y somos muchos, estoy convencido de que la inmensa mayoría, que queremos que elija lo único que le ha funcionado alguna vez al PP: ¿o no nos acordamos ya de aquello de “váyase, señor Gonzalez”?

