VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Mortadelo y Puigdemont (grande Pérez Reverte), por Víctor J. Hernández Bru.
Lo ha clavado ese genio de la palabra y el análisis que se llama Arturo Pérez Reverte. Y los que no compartimos su capacidad y su elocuencia, no podemos hacer otra cosa que citarlo a él y admirarnos. Porque yo particularmente no encuentro otra manera mejor para definir lo que se ha vivido este jueves en España.
En realidad, lo de este jueves es la culminación de lo que llevamos viviendo desde que Pedro I El Falso-Pedro Chapote, un tipo absolutamente sin ningún escrúpulo ni respeto por la ley ni por la Constitución, logró, con sucias artimañas y repugnantes mentiras, llegar a la presidencia del gobierno.
Cuando lo hizo, Carlos Puigdemont ya no estaba en España: se había escapado ante la ineficacia del sistema policial y judicial con un gobierno del PP, de Mariano Rajoy. Pero aquello fue un error garrafal, una muestra del deterioro en la gestión de aquel gobierno, que tuvo muchas cosas buenas y alguna nefasta, como su falta de compromiso para defender sus ideas que son las de muchos de quienes lo votamos.
Y ahora, después de que el tipejo de La Moncloa asegurara en campaña electoral que no sólo no iba a haber indultos ni amnistía sino que devolverían a Puigdemont a España para ser juzgado, lo que hemos vivido es vergüenza tras vergüenza: con reuniones en Waterloo para hacerle la pelota a fin de conseguir que permitiera la investidura de Pedro Chapote, y concesiones de todo tipo como los cercanías de ferrocarril, las embajadas catalanas y un largo etcétera hasta llegar a la recaudación de impuestos, culmen del ataque a la Constitución y a la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y, por supuesto, sin olvidar las concesiones que prometió no hacer, primero los indultos y luego, cuando se hizo necesaria para seguir atornillado al sillón, la amnistía.
Y ahora, el delincuente, el prófugo, el huido de la Justicia, el golpista Puigdemont anuncia a los cuatro vientos, orinándose en la frente del presidente del Gobierno, lo cual me da exactamente igual, pero también en la de todos los españoles, que va a volver a España, porque sí, porque él lo vale. ¿Y qué hace el gobierno de España? Pues absolutamente nada. Tan absolutamente nada que no llega a mover ni un dedo para cumplir la resolución judicial de detener al miserable éste y ponerlo entre rejas tal y como han dictado los jueces, en una clara, clarísima prevaricación del Ministerio del Interior, que obviamente estaba compinchado con el golpista para dejarle dar su mitin y que se fuera ‘de rositas’.
Lo vivido este jueves en Barcelona, con los Mozos de Escuadra permitiendo y siendo testigos del acto público de un delincuente perseguido por la Justicia, hacía absolutamente imprescindible, indiscutiblemente, la retirada de la delegación de competencias del Estado a la comunidad autónoma en materia de seguridad, es decir, la recuperación de esas competencias por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en detrimento del citado cuerpo de Mozos de Escuadra.
Pero eso sería en una democracia que diera cumplimiento a la Constitución vigente, algo que en España hace tiempo que no ocurre, justo desde que el totalitario bananero, Pedro I El Falso, conduce el país al estilo Nicolás Maduro, mientras el resto de miembros de su partido callan, no sea que se enfade el dictador. Ha pasado lo del jueves: ahora ya estamos todos pendientes y preparados para la próxima… que será aún más grave. Y si no…

