VÍDEO BLOG #Miedodequé?: La nauseabunda actuación del podemita Francisco Sierra, por Víctor J. Hernández Bru.
Es profesor universitario, comunista y militante de Sumar y de Podemos. Se llama Francisco Sierra y es el vivo ejemplo del extremo y repugnante sectarismo de la izquierda, que ya no es sólo incapaz de tolerar una opinión diferente a la suya, sino que ya son incluso incapaces de mirar a la cara a quien piensa de manera distinta a la suya.
Francisco Sierra y su rastrera imagen han dado la vuelta a España, pasando de ser un desconocido político a convertirse en uno de los tipos que más repugnancia producen en el panorama político español.
El tipejo en cuestión participaba esta semana en un debate de portavoces andaluces de las diferentes fuerzas políticas, luciendo la nazi política de no mirar a la cara a la representante de Vox, la diputada por Almería Rocío de Meer, que tuvo que interrumpir una de sus alocuciones para recriminar al tipejo en cuestión que estuviese todo el rato mirando al lado contrario cuando ella hablaba y preguntándole si es así cómo actúa el presunto partido de las mujeres y del feminismo.
Obviamente, para quienes no nos chupamos el dedo, todo esto es la dura y cruda confrontación de la realidad contra el cuento chino, la izquierda del supuesto feminismo e igualdad contra la realidad de quienes no son capaces de digerir siquiera una opinión diferente o que miran para otro lado cuando habla una mujer.
Es, en definitiva, el más vivo ejemplo de lo que llevo tiempo denunciando y poniendo de manifiesto: esa estrategia que dura ya más de cuatro décadas con la que la izquierda ha transformado este país a base de manipulación, tratando de dibujarse a sí misma como la defensora de los necesitados, cuando en realidad es la que a más familiares coloca, la que más roba cuando tiene dinero a mano y la que más incrementa porcentualmente sus beneficios cuando toca poder.
Nos han contado que ellos son los defensores de la libertad, de los derechos, de la igualdad y de la democracia, pero se regodean de no atender ni mirar al oponente político cuando se supone que están en un debate. Y lo hacen porque lo que realmente querrían hacer, lo que verdaderamente les apetecería hacer si pudieran, si el sistema se lo permitiese, es lo mismo que hizo durante décadas su ideología, el comunismo, con todos los disidentes, por ejemplo en los Gulags soviéticos o en las checas comunistas de la guerra civil española.
Son, sin duda, lo contrario de lo que predican, lo contrario de lo que nos han dicho, lo opuesto a esa imagen que ellos mismos han dibujado desde los medios de comunicación que financian, desde la falsa cultura que patrocinan, desde esa Universidad que han colonizado y convertido en un nido de rojos que insultan a la inteligencia desde una cátedra y manipulan vilmente a sus alumnos, como algunos catedráticos de mi universidad me manipularon a mí hasta que decidí acudir a la fuente directa del conocimiento histórico que es el contraste de la prensa de cada momento histórico.
El tal Francisco Sierra no es capaz de mirar a la cara a Rocío de Meer, pero mañana se pondrá delante de sus alumnos a hablar de tolerancia, de respeto, de derechos y de libertades. Porque ése es el sistema que hemos creado y en el que nos mantenemos; el sistema que es absolutamente obligatorio derogar, destruir y convertir en un mal recuerdo, en una mala pesadilla que hemos sufrido con este infierno social comunista, el actual de estos últimos cinco años, pero también el diseñado artificialmente desde hace cuarenta.

