VÍDEO BLOG #Miedodequé?: La doble vara de medir socialista y de Espadas, ahora aplicada a las derivaciones sanitarias a la privada: lo que ellos hacían ahora se llama privatizar, por Víctor J. Hernández Bru.
No ha podido ser más providencial la visita de Juan Espadas a Almería, para que los medios que perseguimos la verdad y disfrutamos con el desmontaje de las operaciones troleras, generalmente de la izquierda (aunque no siempre), pudiéramos dejar una vez más en evidencia a un líder socialista, en este caso al andaluz.
Días antes, el PSOE de Andalucía, desnortado, desorientado y entregado a los bandazos, había comenzado a deslizar que el gobierno andaluz del PP había comenzado los pasos para privatizar la sanidad andaluza. ¡Cáspita! Desde luego nada habíamos escuchado de tal pretensión y comenzamos a indagar. Con muy poco esfuerzo descubrimos que a lo que se referían una serie de medios de comunicación muy bien regados y subvencionados por el socialismo de toda la vida era a la intención de la Junta de hacer extensivas las habituales derivaciones a la sanidad privada, también a las consultas de atención primaria.
Como todo el mundo sabe, desde que el PP llegó al gobierno andaluz, la inversión en la sanidad pública se ha disparado, con incremento en todos los indicadores, desde sueldos de sanitarios y pago de horas de guardia hasta opciones de horas extras antes no pagadas, inversiones tecnológicas, nuevos centros de salud y hospitales de referencia (en Almería nada menos que dos, uno terminado y otro en otras, en apenas dos años) y ya digo, en general todos los indicadores.
A pesar de ello, la gestión sanitaria andaluza ha encontrado un escollo que no puede superar: la falta de médicos, consecuencia de 40 años de socialismo traducido en los peores sueldos de sanitarios de toda Europa, lo cual provocó el éxodo a otras comunidades y países. Entre las soluciones implementadas para atajar el problema está la creación del enfermero de acogida, una figura que criba a los pacientes y decide si éstos han de ser atendidos por un médico o por otro profesional, en función del cariz de su consulta, aprovechando que sí hay abundancia de enfermeros, en contraste con la carestía de médicos: ni uno en la bolsa de empleo andaluza.
Ignoro si el PP se va a atrever a poner en marcha lo que dice el PSOE, no porque no sea útil o lógico, sino por el habitual complejo popular, pero es evidente que, ante la falta de médicos, afrontar la alta demanda de pacientes de Primaria derivando los que sean necesarios a la sanidad privada es no sólo una buena solución, sino un signo de valentía y de afán por solucionar el problema: en lugar de esperar días a que te atiendan, te atenderán en una empresa privada, médicos igualmente y por supuesto sin pagar duro.
Pero lo grave de todo esto no es sólo que el PSOE esté usando esta posibilidad, que repito, no creo que se atreva a llevar a cabo el gobierno popular, como un nuevo escenario de la confusión, deslizándola sin explicarla para que parezca una privatización y que, por tanto, los pacientes vayamos a tener que pagar por asistir a un centro de salud, cuando eso es rigurosamente falso; sino que, además, los inventores de ese sistema en Andalucía fueron ellos mismos, ya que durante todos los 38 años de gobierno socialista, la sanidad pública estuvo derivando a servicios privados diferentes atenciones sanitarias, desde pruebas diagnósticas hasta intervenciones.
Ayer, Espadas, el marido de la enchufada en la FAFFE, Carmen Ibanco, preguntado por el particular, dijo que no es lo mismo derivar a un paciente para una prueba diagnóstica que derivar a un paciente de atención primaria; y lo dijo en un momento de colapso sanitario porque durante 40 años su partido maltrató a la sanidad con sueldos bajos e ínfima creación de nuevos puestos, lo que ahora, con las jubilaciones de los médicos de todos esos años, se ha traducido en una situación en la que urgen soluciones.
Una vez más, la paja en el ojo ajeno le parece, al PSOE, algo intolerable, mientras los suyos propios andan plenos de vigas; es la ley del embudo, la primera ley del socialismo universal.

