VÍDEO BLOG #Miedodequé?: El protocolo antivioladores de la Gala de Cine Andaluz: ¿En serio al final nadie violó a nadie en ese acto?, por Víctor J. Hernández Bru.
Cada día que pasa, la presión de ese lobby político-feminazi que la izquierda lleva años inyectando en el tuétano de nuestra estructura social avanza un poco más en el lavado de cerebro de quienes estén dispuestos a ser expropiados en un alto porcentaje de su masa gris.
El feminazismo es una forma de parasitismo que encuentra su mejor expresión en quienes están necesitados de formar parte de algún colectivo para disimular o paliar su simpleza máxima o también entre aquellos cobardicas incapaces de poner de manifiesto su desacuerdo contra el abuso de cualquier tipo, no sea que a alguien se le ocurra llamarles sexistas, machistas, homófobos, racistas o, sobre todo, fascistas; da igual que no lo sean en realidad.
El pasado sábado estaba invitado a la segunda edición de los Premios Carmen, impulsados por la Academia del Cine de Andalucía y realizados en colaboración sobre todo con la Diputación de Almería y también con otros organismos como el Ayuntamiento o Canal Sur, cadena de televisión pública que nos cuesta millones de euros cada año a los andaluces y en la que el gobierno del Partido Popular, por cierto, sigue acobardado para depurar y actualizar, acojonado a la hora de desmontar la estructura política que ahí dejó perfectamente instaurada el PSOE tras décadas de uso y disfrute.
Como invitado, recibí previamente un correo electrónico al que presté inicialmente poca atención. Hice mal. El mensaje contenía un documento titulado ‘Protocolo de la Academia del Cine de Andalucía Frente a Agresiones sexuales y acoso por razón de orientación sexual, identidad de género y/o expresión de género’.
En principio pensé que era algo así como un compromiso que había que firmar para poder acudir a la gala, un compromiso de no acudir con la intención de violar, acosar o, como diría el gordo ése que vive del cuento y de su condición sexual y que ha aprovechado los Premios Feroz para darse un poco de protagonismo, “comerle la boca” a cualquiera que me encontrara por allí.
Pues no. No era nada que tuviera que firmar, no era ningún compromiso que hubiera de adquirir para que me dejaran pasar a la gala. Simplemente era una advertencia de que, si incurría en alguno de esos comportamientos, sería objeto de un protocolo privado de seguridad que, suplantando a la ley, la constitución y las obligaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, caería sobre mí. Unas fuerzas de seguridad y una ley que ya sirven para esto, que está justamente para atender este tipo de cuestiones, cuando sucedan, y no cuando un grupo de feminazis exaltadas decidan en un acto privado que han sucedido.
Un protocolo pensado para todos los que, en nuestros ratos libres, solemos violar o acosar a personas del otro sexo o a homosexuales, los lunes, miércoles y viernes. Un protocolo nacido de la experiencia que, por ejemplo en mi caso, es de casi 30 años acudiendo a este tipo de actos, en los que jamás, como tú, querido oyente/lector, he presenciado ni una sola escena semejante a las descritas en el maldito protocolo.
Así que pensé que era mejor no ir, o mejor dicho, que la Academia del Cine de Andalucía, evidentemente politizada hasta las trancas por el progresismo de la ceja, impregnada de ese espíritu feminazi y de lo políticamente correcto en cuestiones de género, se metiera su gala por donde le cupiese, si es que esto se puede decir sin herir ninguna realidad homo sensitiva, resiliente, transostenible o ecosoplapollas.
Eso sí, pensé en compartir esta bonita experiencia con todos vosotros y con los verdaderos culpables de que esta gentuza que se nos ha metido hasta las trancas en el debate social y en la propia sociedad en sí, todos los que asistieron a la gala asintiendo con obediencia al protocolo y, por supuesto, al Partido Popular, que es el partido que espero que gobierne pronto en España, pero que sigue ‘apollardao’ (espero que esto tampoco se considere heteropatriarcal o pollavieja) dando dinero a espuertas a esta gentuza, que para lo que en realidad trabaja es para que nunca gobierne el Partido Popular.

