VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Un gobierno convencido de que está por encima de la ley y, sobre todo, al margen de los jueces, por Víctor J. Hernández Bru.
Conforme pasan los días, lo lógico es que fueran quedando menos cosas que decir acerca de la tropelía jurídico-administrativa que ha querido perpetrar por la fuerza el gobierno social comunista, con el apoyo de sus socios independentistas y filoterroristas.
Sería lo normal, porque todos los juristas cualificados e incluso los de la Unión Europea que han salido a la palestra han confirmado la lógica de lo que pensamos la gran mayoría: que un gobierno no puede alterar el sistema de modificación de los principales órganos del estado por el mero hecho de que le venga bien particularmente y no puede hacer que se pase de una mayoría de tres quintas partes a una mayoría simple para elegir a los miembros de algunos de estos órganos.
La Constitución, y esto ya lo hemos explicado sobradamente, ya contempla mecanismos para cambiar esos sistemas electivos, pero el PSOE y sus pequeños Frankensteins lo quiere hacer por las bravas, habida cuenta de que no cuenta con las mayorías necesarias y contempladas en la ley para hacerlo.
Lo verdaderamente escalofriante, por el hecho de que demuestra ante qué tipo de totalitarios sin escrúpulos y sin límites estamos, es que tanto el presidente del gobierno como la patrulla de simplones de la que se rodea para poder sobresalir dentro de su simpleza, es que sigan tratando de justificar, contra viento y marea y contra todo el que ha demostrado cierta diligencia en la administración de la justicia, que la legitimidad de saltarse la ley y la obligación que, en su criterio, deberían tener los órganos judiciales de plegarse ante sus tropelías.
Lo ha dicho Pedro I El Falso, lo han refrendado sus portavoces del gobierno y del partido, el ministro encefalograma plano Félix Bolaños y por supuesto la salsa de todas las ensaladas, la chiqui-ministra MJ Montero, resaltando que es la primera vez que el Constitucional impide una votación en el Congreso.
Y es cierto, nunca antes había ocurrido, pero no porque a los magistrados del TC les haya dado un aire, sino porque es la primera vez, en efecto, que un gobierno trata de destrozar en mil pedazos la Constitución con una votación absolutamente ilegal.
Decía MJ que los jueces no pueden conculcar la soberanía popular, en un término inventado por ella, puesto que cualquiera mínimamente leído sabe que la soberanía del estado no está en el parlamento sino en el pueblo y se define como soberanía nacional. Pero al margen de las imprecisiones y demostraciones de falta de cultura de la chiqui-ministra, cuando la estructura democrática y de separación de poderes lo que indica es justo lo contrario: que es la judicatura, el poder judicial, el que asume la labor de que el resto de poderes del estado no actúen impune e independientemente de la Constitución y les obliga a plegarse a ella.
El problema es que estamos gobernados por analfabetos, que ni siquiera se entretienen en leer y estudiar la Constitución y las leyes y que, además, están convencidos de que son ellos los depositarios de la soberanía del estado, en lugar del pueblo como lo es en realidad. La gran duda reside en el grado de putrefacción que presenta el sistema, cuando hasta cinco magistrados del propio Constitucional estaban dispuestos, y lo siguen estando, a que el legislativo y el ejecutivo conculquen los mecanismos legales reflejados en la carta magna.

