https://www.facebook.com/EsRadioAlmeria/videos/618653968690238/
VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ?, por Víctor J. Hernández Bru.
Desde luego que no voy a caer en la chabacanería y la simpleza de culpar al gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de lo que está pasando con el coronavirus en España: ni tengo datos concluyentes para hacerlo ni creo que sea el momento idóneo para arrojarse trastos a la cabeza, a pesar de que estos dos personajes sí lo hicieron con el gobierno de Rajoy con motivo de la crisis del Ébola, que se saldó con el triste fallecimiento del perrito Excálibur, que fue protagonista en todos los informativos televisivos y portadas de periódico de los medios de un progresismo más pata negra.
Sin embargo, sí tengo que decir que, aún con un notable desconocimiento de lo que supone en sí este COVID-2019, tengo bastante claro que están faltando información, unidad de acción, templanza por parte de las autoridades y un manejo más incisivo de la situación.
Resulta incomprensible que hayamos pasado, en menos de una semana, de casi faltarle al respeto al coronavirus a cerrar recintos deportivos, gimnasios, colegios, universidades e incluso fiestas populares, aunque tres días antes se permitía el desarrollo de unas manifestaciones, feministas, eso sí, que han supuesto una aglomeración de personas superior al de cualquiera de esos otros espacios que se han clausurado.
Aún lo es menos el hecho de que las comunidades autónomas hayan comenzado a tomar medidas cada una por su cuenta, sin una coordinación estricta desde el gobierno central, implantando medidas contradictorias y discriminatorias entre unos territorios y otros y, sin duda, contribuyendo a la extensión del virus.
Pero para mí lo más importante es la incapacidad de crear un órgano centralizado de gestión de la crisis, que promueva medidas conjuntas y, sobre todo, que elabore un mensaje único y que contribuya a la calma.
Porque, quien más, quien menos, todos tenemos más o menos claro que el COVID-2019 no va a suponer una mortandad masiva, ni siquiera muy superior a la de la gripe común, pero los efectos económicos de la histeria colectiva que se ha implantado, simplemente porque las autoridades están intentando aislar al virus para que precisamente no se convierta en una gripe que cada año ataque a millones de personas, sí pueden llevarse por delante a nuestra economía.
No creo que ningún país sea capaz de aguantar por mucho tiempo tiendas cerradas, fábricas e industrias improductivas, comercios y hostelería bajo mínimos y una actividad productiva entregada al teletrabajo, muy útil en muchos ámbitos económicos, pero de imposible implantación, por ejemplo, para fabricar tornillos o recolectar calabacines.
Sinceramente, el coronavirus era un problema, pero una vez desarrollado en España, se ha convertido en la peor de las amenazas: el ‘coletavirus’.

