La Muestra de Cortometrajes convirtió el salón de actos en un escenario de arte, reconocimiento y protagonismo para personas con discapacidad intelectual, en una jornada inolvidable de compromiso y creatividad colectiva
El salón de actos de ASPAPROS se llenó ayer por completo con motivo de la Muestra de Cortometrajes celebrada dentro del programa conmemorativo del 60º aniversario de la entidad. Fue una tarde única, cargada de emoción, humor, arte y compromiso social, en la que las personas con discapacidad intelectual fueron las grandes protagonistas, tanto dentro como fuera de la pantalla.
El objetivo principal del acto fue devolver a la sociedad el cariño y apoyo recibido durante seis décadas, mediante una propuesta cultural hecha desde dentro, con talento, esfuerzo y una mirada inclusiva. Entre los asistentes se encontraban representantes institucionales, familias, profesionales, usuarios y numerosos colaboradores. “Cumplimos 60 años, pero seguimos con la misma vitalidad del primer día. No solo cuidamos, también creamos, soñamos y comunicamos a través del arte”, destacaron los organizadores durante la presentación.
Reconocimientos ASPAPROS: compromiso, cultura y visibilidad
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la entrega de las placas honoríficas ASPAPROS, un gesto con el que la entidad quiso agradecer públicamente la implicación y colaboración de personas e instituciones clave en el desarrollo de sus proyectos.
Los reconocidos fueron:
David Miralles, por su compromiso continuado y por ser el autor de la banda sonora original del cortometraje Duelo interior.
Oasys MiniHollywood, representado por Daniel Sierra, por su colaboración generosa y apoyo logístico a los proyectos audiovisuales de ASPAPROS.
Pepe Cuenca, periodista de Dipalme Radio, por su labor como divulgador cultural y su constante apoyo a la visibilidad del cine inclusivo.
Cine hecho desde dentro: tres cortos, tres miradas
Durante la muestra se proyectaron tres cortometrajes producidos por la propia asociación:
Nadie es perfecto (2022)
El amuleto (2023)
Duelo interior (2025)
Cada obra destacó por su creatividad, humor y originalidad, rompiendo estereotipos sobre la discapacidad intelectual. Lejos de los papeles secundarios, las personas con discapacidad ocuparon el centro de la historia, interpretando personajes complejos, divertidos y llenos de humanidad.
Duelo interior: del western a la emoción
En Duelo interior, la frontera entre el Lejano Oeste y la consulta de un psiquiatra se difumina en la mente de Pepe, un hombre atrapado en sus fantasías de vaquero. Mientras la realidad lo llama a regresar, su mundo interior cabalga sobre el recuerdo de un honor perdido, una mujer imposible y un duelo inevitable con sus propios fantasmas.
Este cortometraje —un homenaje a Pepe “El Habichuela”— combina el tono nostálgico del western con una comedia almeriense repleta de referencias culturales y personajes excéntricos. La banda sonora original, compuesta por David Miralles, aporta identidad y emoción a la pieza.
Agradecimientos especiales
ASPAPROS quiso expresar su agradecimiento a:
Kuver Producciones, por su colaboración fundamental en la organización de la muestra, aportando profesionalidad y compromiso con la cultura inclusiva.
Diego Pérez Cano, por su cobertura del evento y su excelente trabajo fotográfico, que ha sabido capturar con sensibilidad los momentos más memorables de la jornada.
Estrellas por un día
Uno de los grandes logros de la jornada fue permitir que las personas con discapacidad intelectual se sintieran verdaderos protagonistas: viviendo el contacto con su público, compartiendo aplausos, fotografías y emociones. Muchos de ellos ocuparon por primera vez un lugar central en un evento cultural, y brillaron con luz propia.
Clausura de cine y corazón
La tarde finalizó con una edición especial del programa Butacas en el desierto, conducido por Pepe Cuenca (Dipalme Radio), quien dinamizó un espacio participativo y distendido con entrevistas, reflexiones y buen humor. Fue el broche perfecto para una jornada que quedará en la memoria de todos los asistentes.
La Muestra de Cortometrajes de ASPAPROS fue un ejemplo de arte inclusivo, superación colectiva y de cómo la cultura puede convertirse en un puente entre personas, realidades y emociones. Un homenaje vivo a lo que somos capaces de construir cuando trabajamos desde el corazón

