VÍDEOBLOG #Miedodequé: De ‘David el Chirimollas’ a ‘Jéssica De Ábalos’: Todo buen socialista no sabe nunca donde está su puesto de trabajo, por Víctor J. Hernández Bru.
Seguramente, a estas alturas, todavía habrá quien piense que exagero. O que pongo el foco sólo donde me interesa. O incluso que todo esto es fruto de la casualidad. Me parece muy bien. O muy mal. Pero la realidad es que nadie con un cierto afán de análisis y de rigor puede negar que el socialismo y el comunismo son dos auténticas termitas ante cuyo peligro está expuesta cualquier sociedad, cualquier país, cualquier institución.
Suelo preguntar, sin éxito en las respuestas, si alguien conoce algún ayuntamiento que, tras un período de gobierno socialista, lo que haya quedado después no sea ruina, facturas sin pagar, deudas o tragedias contables.
Y todo eso no es casualidad. No, no y mil veces no. Todo eso es la aplicación de la más pura lógica política y filosófica de lo que es el socialismo, una filosofía que pretende para todo el mundo la misma recompensa, sean cuales sean sus méritos.
En estos días no he podido evitar acordarme de aquel amigo de la época socialista en la Junta de Andalucía que, desde la Sevilla profunda, nos contaba que pasó largos meses acudiendo a unos presuntos cursos que nunca le dieron y por los que cada mes le pagaban un sueldo. El amigo, afiliado a un sindicato de izquierdas, de esos socialistas y comunistas, relataba a la periodista que un día, cuando preguntó que por qué le pagaban el sueldo y si no tenía que hacer nada a cambio, uno de los responsables del sindicato le respondió con una pregunta que ha quedado en los anales del socialismo andaluz, español y mundial: “¿Tu has ‘cobrao’? ‘Po’ te calla la boca”.
El amigo no era ni un visionario, ni un adelantado a su tiempo. Era, simplemente, lo que ha sido el socialismo siempre, desde que la humanidad tuvo la enorme desgracia de que fuera inventado.
Digo que no he podido evitar acordarme de él al escuchar otra ‘víctima’ del socialismo, la intelectual de alto rango Jéssica, amiga íntima y compañera de viaje del ex ministro José Luis Ábalos, que estuvo años cobrando un sueldo de dos empresas públicas de manera consecutiva, además de acompañando al ministro en viajes por todo el mundo y disfrutando de un apartamento muy apañado en plena Plaza de España de Madrid, que ella misma eligió.
Doña Jéssica no tuvo reparo en confesar al juez, la pasada semana, que ella nunca llegó a trabajar en esas empresas públicas, pagadas con el dinero de nuestros impuestos, a pesar de cobrar un sueldo. Y que no tenía ni idea de dónde estaba la sede de dichas compañías.
¡Hombre! Como el hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez Pérez Castejón, popularmente conocido ya como ‘David el Chirimollas’, tras conocerse la excelsa obra musical que compuso con ese nombre. El gran David tampoco supo explicar al juez el paradero de la oficina donde se suponía que trabajaba para la Diputación de Badajoz.
Bien pensado, una de las características básicas de todo socialista de bien es que ellos nunca saben dónde está su puesto de trabajo. Si total, ¿para qué?

