VÍDEO BLOG #Miedodequé?: De Chapote a Galapagar, del Falcon a Tito Berni, la campaña electoral de la gente, por Víctor J. Hernández Bru.
Durante cinco años, han estado escondidos, refugiados en sus chalets de Galapagar, en su búnker de La Moncloa, en sus Falcons millonarios e hípercontaminantes, en sus coches oficiales y en sus actos públicos prefabricados, a los que sólo se podía asistir con el carné en la boca y el salvoconducto de ser gente de confianza del busto parlante en cuestión.
Pero claro, eso ya no vale, eso ahora que hay que cazar votos como sea y buscarlos debajo de las alfombras a fin de prolongar el chollo que hasta gentes con el coeficiente intelectual que ellos visten, se han dado cuenta de que se les están escapando.
Ahora hay que salir al mundo real, mezclarse con la gente, hablar con aquellos de los que durante cinco años te has estado escondiendo. Y ahora llegan las ‘madres mías’. Porque ésta es la campaña de Chapote, la campaña de Galapagar, la del Falcon, la de Tito Berni, la campaña del Sombras, del Ramsés, del Don Ángelo, la campaña de la ETA, la campaña electoral en la que esa gente de la que han huido despavoridos, de la que se han escondido en sus lujosas tinajas, pagadas con el dinero de nuestros desorbitados impuestos, ahora se les planta delante a recordarle la basura de gestión, el asalto a las arcas públicas que esta patulea de infectos socialistas y comunistas llevan practicando en nuestro país durante el último lustro.
Un genio inventó lo de ‘Que te vote Chapote’, que sin duda es el grito más repetido en esta campaña electoral, que es la voz del pueblo recordando a esta gentuza que han estado ahí, cargándose nuestro estado del bienestar y nuestra solvencia económica, social y moral gracias a la ETA. No hay rincón de la piel de toro en la que no haya no ya alguien, sino más bien una mayoría de ciudadanos dispuestos a entonar un sonoro y rotundo ‘Que te vote chapote’.
Pero hay más gritos. Ayer, una ciudadana cansada de que ella y su marido lleven trabajando toda la vida de sol a sol para malvivir en el ocaso de sus vidas, le preguntaba a la ministra cajera, Ireno Montera, cómo es que ella se ha podido permitir una mansión en Galapagar, a lo que la verdulera parlamentaria respondía que ello es fruto de la herencia de su padre, que debía ser un primo de Rockefeller y Amancio Ortega, y de que tiene un marido que se lo ha ganado con su trabajo. Y acto seguido, esta rata cobarde y miserable, salía corriendo protegida por su comitiva electoral, consciente de que la señora, humilde, de barrio como lo eran sus padres, le iba a pintar la cara de realidad.
Pero hay más. Hoy los mítines del PSOE han de hacerse de tapadillo, de manera clandestina, para evitar que la gente de la calle rocíe la cara de sus representantes con el elixir de la realidad. Y por eso, el básico Pachi López ha tenido que protagonizar su comparecencia en Almería en una nave privada de confección hortofrutícola, perdida entre los invernaderos de la Vega de Acá, en lugar de en una plaza, en un pabellón o en un auditorio.
Es un espectáculo dantesco ver a los socialistas huyendo del Falcon, de Chapote, de Galapagar, no sea que algún ciudadano que, con sus impuestos paga sus generosos e injustificados sueldos, les aclare la vergüenza ciudadana y política que son, que demuestran ser cada día, no sólo consintiendo sino alentando y aplaudiendo los miserables comportamientos de sus líderes, ésos que se reúnen en La Moncloa para seguir despilfarrando nuestro dinero, mientras afirman que trabajan para nosotros.

