El veterano guardián del Faro de Mesa Roldán planea convertir su legado en un museo cultural abierto al público, en #ESLAMAÑANADECARBONERAS
El oficio de farero en España está en vías de extinción. Apenas quedan entre 12 y 15 profesionales en todo el país y uno de ellos, Mario Sanz, se prepara para jubilarse tras dedicar 33 años de su vida al Faro de Mesa Roldán, en Carboneras.
“Ha sido un trabajo muy gratificante en un lugar magnífico”, confesó Sanz en esRadio Almería destacando la tranquilidad y belleza del enclave, situado en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Su vinculación con el faro va más allá del servicio: durante años ha reunido más de 3.000 piezas que hoy conforman un museo singular. Fotografías, libros, maquetas, lentes, equipos náuticos y obras de arte forman parte de la colección, que narra la historia y evolución de la vida farera.
Lejos de apagar su luz, Sanz quiere mantener vivo este patrimonio. Junto con la asociación cultural Amigos del Faro de Mesa Roldán, ha solicitado a la Autoridad Portuaria que el museo pueda abrirse al público. “Sería un aliciente cultural y turístico para Carboneras y la provincia”, señala.
Aunque los faros están automatizados desde los años noventa, Sanz reivindica que siempre se necesitará mano humana para su mantenimiento. Su deseo: que el faro siga brillando, ahora como espacio cultural.

