El Ayuntamiento de Níjar respalda el regreso de los festejos taurinos, en un evento que reunió a numerosos aficionados y destacó por su valor simbólico y emotivo
Han pasado 12+1 años —trece, para quienes no temen pronunciarlo— desde que se celebró la última corrida de toros en el término municipal de Níjar. Desde entonces, la plaza había permanecido en silencio, sin paseíllos, sin pañuelos blancos, sin ovaciones. Hasta este fin de semana. Este domingo, el contador simbólico se puso a cero con la celebración de una nueva tarde taurina que marca un hito en la vida cultural y popular del municipio.
El esperado reencuentro con la tauromaquia tuvo lugar en Campohermoso, en el coso provisional ubicado junto a la carretera de Iryda. Desde las 19.30 horas del sábado, con una excelente entrada de público y un ambiente de respeto y expectación, los diestros Sebastián Fernández, Sánchez Zambrano y Jesús de Almería ofrecieron una tarde de emoción, entrega y arte, devolviendo a Níjar una tradición que muchos vecinos reclamaban desde hacía años.
Uno de los momentos más destacados y conmovedores de la jornada llegó de la mano de Jesús de Almería, quien, al término de su faena, se dirigió al palco de autoridades para rendir homenaje al alcalde de Níjar, José Francisco Garrido. Con palabras sentidas, el torero agradeció públicamente “toda tu labor no sólo con el mundo del toreo, sino con el pueblo nijareño”. El gesto fue recibido con una fuerte ovación del público, que reconoció tanto la faena del torero como el compromiso institucional con la cultura local.
El evento, respaldado por el Ayuntamiento de Níjar, se desarrolló con plena normalidad y contó con medidas de seguridad, asistencia sanitaria y un dispositivo logístico que garantizó el éxito de la jornada. Desde la corporación municipal se ha subrayado la importancia de recuperar tradiciones que forman parte de la identidad nijareña, siempre desde el respeto y la convivencia.
Con esta corrida, Níjar no solo ha recuperado una cita taurina, sino también un espacio de encuentro para vecinos, visitantes y aficionados que han celebrado el regreso de una parte de su historia cultural. La tarde dejó faenas memorables, emociones sinceras y, sobre todo, la sensación de que la tauromaquia ha vuelto a encontrar su sitio en el corazón del municipio.

