El equipo de Gobierno ha aprobado la ejecución del proyecto de la creación del nuevo recinto ferial de Benejí junto al centro social.
Este próximo fin de semana se deberían celebrar las fiestas de Benejí pero debido a la crisis sanitaria de la Covid-19, solamente se oficiará una misa el domingo 23 de agosto a partir de las 20:00 horas en honor al Santo Cristo de Cabrilla y la Inmaculada Concepción.
Además, la misa será retransmitida en directo y la Parroquia San Juan Bautista de Benejí permanecerá abierta por la mañana para todos los devotos que se quieran acercar.
El alcalde de Berja, José Carlos Lupión, ha agradecido el esfuerzo de la mayordomía para venerar al Santo Cristo de Cabrilla en un año tan complicado y ha anunciado que tal y como se comprometió con los vecinos y al ser el único barrio con fiestas que carece de recinto ferial, debiendo utilizar el cauce de la rambla, tras varias negociaciones, el equipo de Gobierno ha aprobado la ejecución del proyecto de la creación del nuevo recinto ferial de Benejí.
Este nuevo espacio se ubicará junto al Centro Social de Benejí y contará con zona de camerinos, aseos y más metros cuadrados que el espacio anterior para celebrar las fiestas y otras actividades.
La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, conocida también como la Purísima Concepción, es un dogma de la Iglesia católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo, recogiendo de esta manera el sentir de dos mil años de tradición cristiana al respecto. Se celebra el 8 de diciembre, nueve meses antes de la celebración de la Natividad de la Virgen el 8 de septiembre.
No debe confundirse este dogma con la doctrina del nacimiento virginal de Jesús, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón mientras que María permaneció virgen antes, durante y después del parto.
Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María desde el momento de su concepción de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, quien también es Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena de gracia» (Gratia Plena) contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28), y recogida en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

