Regantes de la SAT del Campo de Níjar denuncian en la ‘Entrevista Venta del Pobre’ presiones de la CUCN por incorporar agua desalada del Mar de Alborán mientras reclaman una intervención clara de la administración
La escasez de agua en el campo de Níjar volvió a ocupar un espacio central en el debate agrario durante la última edición de la ‘Entrevista Venta del Pobre‘, en la que participaron Juan Espinosa, presidente de la SAT del Campo de Níjar, y Paco Martín, responsable de Agro San Isidro y regante “en calidad de doliente”, tal como él mismo se definió. Ambos acudieron para explicar con detalle el proyecto que pretende reforzar el suministro hídrico mediante la incorporación de agua desalada procedente de la planta Mar de Alborán, situada en Rambla Morales.
La SAT cuenta con una concesión de cinco hectómetros cúbicos anuales, de los que 400.000 metros cúbicos se destinan a sus propios regantes. Con el objetivo de mejorar la disponibilidad y la calidad del agua, la entidad trabaja ya en la instalación de una tubería desde el kilómetro 21 hasta la zona de Pozo Capitán. Esta infraestructura permitirá mezclar los futuros caudales de agua desalada con los recursos actuales, lo que, según Espinosa y Martín, supondrá un importante alivio para los cultivos de la zona.
Sin embargo, el avance técnico ha evidenciado un conflicto interno que viene gestándose desde hace meses: la oposición de la Comunidad de Usuarios de la Comarca de Níjar (CUCN). Según relataron los invitados, el presidente de la CUCN, Antonio López Úbeda, ha convocado reuniones con comuneros que también forman parte de la SAT para advertirles —e incluso “amenazarles”, subrayan— de que, si aceptan agua de la desaladora, deberán renunciar al suministro proporcionado por la propia Comunidad. Una afirmación que los regantes consideran infundada, carente de base legal y contraria al interés general del campo nijareño.
“¿Quién es él para decidir quién recibe agua y quién no?”, cuestionaron durante la entrevista, insistiendo en que la gestión del agua no puede depender de intereses particulares ni de presiones internas. Tanto Espinosa como Martín coincidieron en que los agricultores están agotados por la incertidumbre hídrica y por los conflictos derivados de la gobernanza del agua.
En este contexto, los regantes reclamaron una intervención clara y decidida de la administración pública. Piden que los organismos competentes establezcan reglas transparentas, garanticen el derecho de acceso al agua y aseguren que cualquier proyecto destinado a mejorar la disponibilidad del recurso pueda desarrollarse sin trabas ni amenazas. Para los agricultores, solo una gestión ordenada y supervisada por las autoridades podrá poner fin a las tensiones y ofrecer estabilidad al sector agrícola de Níjar, que continúa afrontando una sequía cada vez más preocupante.

