Según ha informado Telecinco en un proyecto de Aproa, el sector almeriense de los invernaderos solares demuestra año a año su innovación sostenible y su apuesta por un producto saludable y de calidad.
Almería demuestra año a año ser una de las comarcas referentes a nivel internacional en el sector hortofrutícola. El corazón de la provincia es pionero y puntero en la producción agrícola de invernaderos solares, lo que muchos califican como el futuro de la agrovoltaica. Una apuesta por la energía limpia que no deja de ganar peso en el gremio, debido también a su reducción en los costes de producción. De hecho, su único contrapunto y el motivo por el que todavía no es el método dominante es la gran inversión inicial que requiere.
Cabe destacar, que seis de cada 10 hortalizas que son consumidas en terreno europeo provienen de Almería y de la costa de Granada. Unas cifras que hablan muy bien del trabajo realizado. Además, el sudeste de España es la zona del continente en la que más horas de sol al año se viven, otro gran motivo por el que la agricultura es de crucial importancia en las mencionadas provincias andaluzas y que permite también realizar uno de los productos más sostenibles a nivel agroalimentario.
Los invernaderos solares son el método de producción perfecto, ya que ponen a las hortalizas y las frutas en sus condiciones óptimas para su desarrollo. Estas circunstancias hacen que el crecimiento de su fruto no solo sea más propicio, sino también más cómodo. Todo, a base de luz solar, nada artificial, ya que por suerte en Almería abunda la energía más limpia del planeta tierra. Un bien que se ha sabido aprovechar para dar la vuelta a una situación delicada en décadas anteriores, todo a base de un sistema muy familiar en el que la distribución de producción es excelente.
Por otro lado, expertos en la materia como Jan Van Der Bloom, entomólogo, destacan la relevancia de trabajar sin insecticidas. En el campo almeriense siempre se elabora el producto con “bichos” y mediante un control de plagas muy exhaustivo. Es por ello que deben de trabajar con compuestos químicos que no dañen en particular a los insectos que participan en el crecimiento hortofrutícola.
El método de producción solar también termina con el mito de lo dañinos que son los invernaderos para el medioambiente. Siempre se ha señalado la gran contaminación del modelo de trabajo, pero a la luz está que hoy en día es uno de los métodos de producción agrícola más sostenibles que hay. Según los expertos, la captación de energía es muy similar a la de una capa solar de grandes dimensiones. Incluso, se destaca la eficiencia energética que se obtiene y el buen uso con la que la emplean.
Por último, destacar la relevancia que tiene en la economía almeriense el auge de los invernaderos solares. Un impacto que está haciendo que los jóvenes almerienses no tengan que emigrar para trabajar, ya que produce aproximadamente 100.000 empleos cada año. Todo ello realizando uno de los productos más sabrosos habidos y por haber en el mercado de la hortaliza y la fruta.

