1996: la victoria que no bastaba… y las encuestas que tampoco acertaron, por Valen Ortega
Han pasado 30 años de la primera victoria del Partido Popular en unas elecciones generales.
Fue el 3 de marzo de 1996. José María Aznar ganó… pero no pudo gobernar en solitario.
Fue una victoria histórica.
Pero también una victoria insuficiente.
Y hay un detalle que conviene recordar, porque conecta directamente con el presente: las encuestas tampoco acertaron entonces.
📊 Las encuestas… y sus errores
En 1996, la mayoría de sondeos dibujaban un Partido Popular más fuerte, con una mayoría absoluta cercana.
La realidad fue distinta: 156 escaños, veinte por debajo de la mayoría.
No era un problema de contar votos.
Era, sencillamente, que las encuestas no supieron medir lo que iba a hacer el electorado.
Y no era la primera vez que ocurría.
Ya en 1993, las encuestas daban ganador a José María Aznar.
Sin embargo, un repunte del voto socialista —estimulado en buena medida por el segundo debate televisado, el del 5 de junio— permitió al PSOE recuperar aproximadamente un millón de votos y mantenerse en el Gobierno.
La lección es clara:
las encuestas pueden orientar… pero no deciden elecciones.
🤝 La necesidad de negociar
Tras la victoria de 1996, el Partido Popular tuvo que hacer algo que hoy a veces se critica con ligereza: negociar.
Negociar con CiU, con el PNV, con Coalición Canaria.
Aquel acuerdo, conocido como el Pacto del Majestic, permitió algo decisivo:
👉 la primera legislatura completa de la democracia española sin adelantos electorales.
Porque en política, ganar no siempre basta.
Hace falta construir mayorías, acuerdos y estabilidad.
❗ Una pregunta incómoda… pero necesaria
Conviene hacerse una pregunta.
¿Qué habría ocurrido si Felipe González hubiera intentado seguir gobernando tras perder aquellas elecciones?
¿Se imaginan un gobierno en retirada teniendo que afrontar desde el poder los juicios del GAL, el caso Filesa, Luis Roldán, Mariano Rubio, las desclasificaciones…?
Probablemente habría sido insostenible.
De hecho, el propio Felipe González mantuvo inicialmente su liderazgo pensando que el Gobierno de Aznar sería débil.
Pero cuando comprobó que era capaz de aprobar presupuestos y leyes, en el Congreso del PSOE de 1997 presentó su dimisión.
Y entonces, Joaquín Leguina (Si en el audio me oyen ustedes decir «Joaquín Almunia», les pido perdón, me refiero a Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid) dejó una frase que el tiempo ha convertido en profética:
“Desde entonces, el Partido Socialista no se ha recuperado de la marcha de Felipe González.”
🧭 La lección para hoy
La historia política tiene ciclos.
Y a veces, cuando un ciclo termina, no termina del todo… hasta que se pierde el poder.
Es entonces cuando aparecen todas las consecuencias.
Por eso cabe preguntarse si el post-sanchismo no será más duro para el PSOE que el propio sanchismo en su fase final.
No por falta de votos.
Sino por falta de poder.
Un escenario en el que un partido puede conservar millones de papeletas…
pero perder la capacidad real de gobernar.
Un auténtico páramo político.
🎯 La conclusión
Treinta años después, la historia nos deja una enseñanza muy sencilla:
- Las encuestas no son infalibles.
- Ganar elecciones no garantiza gobernar.
- Y la estabilidad política exige algo más que una victoria en las urnas.
Porque en democracia,
no basta con ganar… hay que saber gobernar después de ganar.
📌 Nota final
El contenido de este texto se basa en el audioblog correspondiente. Puede haber pequeñas variaciones de forma, pero el análisis y el mensaje son exactamente los mismos.

