🪶 RadioBlog #LoImprevisto: Esta gente me agota, por Francisco Cruz
Con cada polémica política que aparece en España, resurge a su vez el término más recurrente, que no es ni más ni menos que lo de la polarización. A estás alturas ya sabéis todos lo que es, pero por si hubiera alguien despistado, la polarización es como cuando te tomas un copazo, que al principio es divertido y da ese puntillo, pero cuando te pasas ya es incomodo y cargante, sobre todo para los que están a tu lado y no han bebido. Su poquito de polémica y debate está bien y es constructivo, pero hay quien se aburre, se pasa de rosca y ya se lo lleva a lo personal. Y yo, como dice el título, estoy cansado de ese ambiente y esos discursos.
Por si cabía duda, estoy hablando de los lideres de la izquierda de este país. A diario, escucho y leo sobre política, y continuamente les escucho y les leo que los de derechas somos fascistas, insolidarios, racistas y prácticamente ogros de color verde. Hasta las narices estoy. Por lo visto, los intelectuales, los que leen, tienen valores y humanidad solo pueden ser ellos. Y, por supuesto, los únicos que votan bien. Podría ser una especie de psicología inversa y sado-masoquista, que aplican ellos para atraer votantes y así ganar elecciones, pero la realidad es más sencilla…
La izquierda de este país es soberbia y maleducada, no sabe si está al revés o al derecho y, desde luego, no vive en el mundo real. Yo soy de derechas y tengo amigos que piensan como yo y otros que no, y no se me ocurre medirlos por sus ideas políticas. Quizá porque tengo claro que listos y tontos hay en todos lados y no solo donde a mí me conviene.
Los políticos de izquierdas, por su parte, no se han debido dar cuenta de todo eso, porque cada vez que los escucho están dividiendo el mundo en buenos y malos y usando expresiones que me encantan y me vuelven loco, tales como “el lado bueno de la historia.”. ¿Pero quién ha nombrado a estos imbéciles jueces de la historia? No soporto la poca educación, la arrogancia, ni la superioridad moral, pero ni en los demás ni en los míos. Y soy de los que piensa que si no tenemos un país mejor la raíz del problema está en esas actitudes, sin duda alguna.

