#NoSoyNeutral: Vox deshoja la margarita en su ascensor electoral, por Valen Ortega
Los recientes resultados de Extremadura y Aragón han sido, sin discusión posible, un gran éxito para Vox.
En Extremadura, el partido pasó de 5 a 11 diputados.
En Aragón, de 7 a 14.
Subidas espectaculares, especialmente porque partían de cifras relativamente bajas. Nadie puede poner eso en duda.
Pero precisamente por eso surge ahora una pregunta inevitable.
El recuerdo incómodo de 2023
Tras mejorar en autonómicas y municipales en mayo de 2023, el centro-derecha parecía consolidar una tendencia ascendente. Sin embargo, en las elecciones generales celebradas apenas dos meses después ocurrió algo inesperado.
Vox perdió alrededor de 600.000 votos respecto a noviembre de 2019.
Perdió también 19 diputados, pasando de 52 a 33.
No fue solo un efecto del voto útil ni del reagrupamiento tras la desaparición de Ciudadanos. Fue una pérdida real de apoyo electoral.
Lo que pasó después: estancamiento más que impulso
Tras ese descenso en las generales:
En el País Vasco repitió su escaño.
En Galicia mejoró ligeramente en votos, pero siguió fuera.
En Cataluña aumentó algo sus votos, pero mantuvo sus 11 diputados.
No hubo una tendencia clara de crecimiento sostenido.
Las europeas de 2024: mejora con matices
En las elecciones europeas de 2024, Vox mejoró su representación, pasando de 3 eurodiputados en 2019 a 6 en 2024.
Pero el contexto fue distinto:
circunscripción única
voto menos estratégico
desaparición de Ciudadanos
aparición de nuevas opciones
Entre ellas, la candidatura de Alvise Pérez, que obtuvo cerca de 800.000 votos y fragmentó aún más ese espacio electoral.
Si ese resultado europeo se trasladara a unas elecciones generales con sistema provincial, el efecto podría ser muy diferente.
El dilema actual
Tras los resultados de Extremadura y Aragón, Vox dispone de una posición decisiva para facilitar o bloquear gobiernos autonómicos.
Y ahí aparece su dilema estratégico.
Porque si decide bloquear investiduras esperando un gran subidón en unas futuras elecciones generales, surge una pregunta fundamental:
¿Va a tumbar Vox gobiernos autonómicos esperando a ver cómo le va en unas generales, sabiendo lo que ocurrió en 2023?
¿Debe darse por hecho que mejorará su resultado de 2023?
Y en caso de mejora, ¿con respecto a qué elección debería medirse: al máximo de 2019 o al retroceso de 2023?
Conclusión
Vox ha demostrado capacidad de crecimiento en escenarios autonómicos. La incógnita es si esa tendencia se trasladará al ámbito nacional.
Porque la experiencia reciente indica que no siempre ocurre.
Y esa incertidumbre es la que explica el verdadero debate político actual.
Nota: El texto de este artículo no reproduce literalmente el audio del blog, pero recoge fielmente las ideas y el análisis expuestos en él.

