#Geopolítica: España en el nuevo desorden estratégico mundial: lo que nos dice el Informe de Seguridad Nacional 2024, por Carlos Hugo Fernández Roca
Bienvenidos a Geopolítica con Carlos Hugo Fernández-Roca. Vivimos en un mundo que ya no se parece al de hace diez años. Las certezas se han roto, las potencias compiten sin disimulo y las amenazas se han vuelto tan complejas que ya no caben en los viejos esquemas. Pues bien, el Informe Anual de Seguridad Nacional 2024, presentado hace días en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso -de la que tuve el honor de ser portavoz- pone números, contexto y estrategia a esta nueva realidad… y a lo que significa para España.
El informe describe un escenario internacional fragmentado, con tensión creciente y reglas que se debilitan. La seguridad es anticipar riesgos, proteger la economía, las infraestructuras, la tecnología… La seguridad se ha convertido en una pieza clave del poder nacional.
Uno de los capítulos centrales se dedica a la guerra de Ucrania. Nada indica que vaya a terminar pronto: Rusia apuesta por el desgaste y la OTAN refuerza su defensa en el este. Esto está acelerando el rearme europeo y la cooperación industrial entre aliados. Y mientras tanto, el Indo-Pacífico -sí, esa parte del mapa que parece lejana- se convierte en el gran escenario de la rivalidad entre Estados Unidos y China. ¿Qué tiene que ver esto con España? Mucho: rutas marítimas, comercio, tecnología… por eso cada vez hay más presencia naval española en aquella región.
Pero donde España se juega más es en su flanco sur. El Sahel y el Magreb viven una inestabilidad casi crónica: golpes de Estado, terrorismo y presencia de actores como Rusia usando mercenarios y desinformación. La retirada de Occidente en países como Mali o Níger ha creado un vacío que el yihadismo está aprovechando. Para responder, España ha lanzado la Estrategia España-África 2025–2028, centrada en seguridad marítima, defensa y control fronterizo.
Y si miramos al Mediterráneo, la foto tampoco es tranquila: tensión entre Marruecos y Argelia, la crisis libia, el conflicto de Gaza, la influencia de Irán… Un equilibrio frágil en una zona clave para nuestro comercio, nuestra energía y nuestra propia frontera sur. El informe lo deja claro: España necesita mantener una política activa en el Mediterráneo y proteger sus intereses estratégicos.
El documento también pone el foco en la guerra híbrida, esa que ya no se libra solo con armas. Desinformación, manipulación digital y uso masivo de inteligencia artificial para influir en sociedades enteras. Hoy la seguridad también se juega en el terreno de las percepciones y la confianza pública.
Y, por supuesto, el ciberespacio: ataques a infraestructuras críticas, espionaje tecnológico y el desafío de la computación cuántica. La ciberseguridad ya no es un asunto técnico: es economía, es defensa… es país.
Internamente, el Sistema de Seguridad Nacional ha mejorado: nuevas estrategias, más coordinación, más músculo institucional. Pero el reto no es crear más organismos, sino que todos trabajen juntos bajo una dirección clara.
El informe concluye con un mensaje firme: España es un aliado fiable en la OTAN y en la UE, pero debe fortalecer su propia capacidad y su soberanía operativa. Ser aliado no significa ser dependiente.
En definitiva, el Informe de Seguridad Nacional 2024 nos recuerda algo fundamental: la seguridad es un esfuerzo permanente. En un mundo competitivo, tecnológico y cambiante, España necesita estabilidad, visión y fortaleza estratégica. No es tarea de un gobierno: es un proyecto de nación.
Y esa -posiblemente- es la enseñanza más importante de este año.
Soy Carlos Hugo Fernández-Roca. Hasta aquí este análisis. Continuaremos explorando juntos los grandes movimientos del tablero internacional en el siguiente episodio.

