#RadioBlog #LoImprevisto: Currículums vacíos, por Francisco Cruz
No hace tanto tiempo que las vacaciones servían de verdad para descansar y desconectar de todo, incluida la política. De todas formas desde hace un tiempo está el panorama que ni el verano se libra de polémicas. Y en ese contexto hace varias semanas que se estuvo hablando de los curriculum de los políticos.
En España es verdad que desde hace tiempo padecemos de la enfermedad (o más bien complejo) de la titulitis. Es normal, y lógico, que para ejercer una determinada profesión haya que tener una formación que lleva apareada la obtención de un titulo. Eso nadie lo discute. Pero en España vivimos el fenómeno de que aún con titulo y máster resulta difícil encontrar un trabajo y están las hamburgueserías llenas de graduados. Es algo que nos deberíamos hacer mirar.
Me consta, de hecho, que ese fenómeno no ocurre en los países europeos a los que tanto admiramos desde nuestro complejo de españoles. Allí la meritocracia se basa más en cuestiones como la capacidad de trabajo, las habilidades o la competencia. Por algo será
Pero puntualizado esto y yéndonos al terreno de la política, yo soy y siempre seré de la opinión de que la política debe ser un terreno para los mejores y mas preparados. Y no lo digo solo desde el terreno académico, también en cuanto a honestidad, capacidad de sacrificio, y cuestiones quizá mas éticas que laborales.
Así, resulta curioso que mientras en el ámbito laboral cada vez se le exige más preparación a nuestros jóvenes, por otro lado en política nos encontramos muchas veces con perfiles bastante cuestionables o, directamente, mediocres. Y eso, a su vez, coincide con la época de más polarización política, de menos consenso y acuerdo, lo cual no es casualidad. Como tampoco es casualidad que eso que describimos perjudique seriamente a la calidad de vida del ciudadano, que observa el espectáculo con mas cansancio y desesperanza que otra cosa.
Si nos remontamos cuarenta años atrás, a una época que yo no viví, y observamos los Curriculum de los políticos podremos observar que todo era mas elitista, quizá fuera mas difícil llegar, y quizá todo estaba más alejado también del hombre de a pie. Pero por otro lado, a mi me da la sensación de que al menos hacían su trabajo, discutían, llegaban a acuerdos, y daban mejor calidad de vida al ciudadano.
En definitiva, no parece casualidad que en el peor momento del país se nos estén colando en el Congreso y en los ministerios gente que en su pueblo no conocen precisamente por su brillantez, lo cual debería asustarnos y llevarnos a pensar que no nos espera un futuro demasiado prometedor

