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#VideoBlog #Gota a Gota: ¿Por qué la izquierda radical no hace los números del paro?, por Miguel Ángel Campos

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Entender el porqué de las cosas no es comprenderlas, sino ponerse en el lugar del otro para mirarse a uno y ver la distancia que nos separa, si es que la hay.

El pasado 20 de febrero, en nuestra gota nos preguntábamos por qué nadie discute la subida del salario mínimo, y decíamos que la subida del salario mínimo ha entrado por derecho propio en el panteón de las cosas fuera discurso; marginales por existir fuera de lo que está permitido cuestionar. O sea, que es bueno subir el salario mínimo y punto; es un hecho, no una opinión. Aquí se defendía que sí, que eso es tan solo una opinión, y nos apoyábamos en la simple razón excitada por una caso particular, el de mi amigo Rubén.

En aquélla ocasión, falto de números pues no existían, no se apeló más que a la razón y, también, al sentimiento. Hoy, me gusta creer –sin ningún fundamento- que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (F.E.D.E.A.) nos escuchó, y se puso a hacer los números que ni gobierno ni oposición se han molestado en realizar. Este estudio se centra en la subida de 2019, que llamaremos la gran subida, cuando se incrementó un más de un 22% de un día para otro.

Pues bien: según FEDEA entre las empresas afectadas por la subida del 2019, el porcentaje «es decreciente en el tamaño de las empresas, con un valor mediano del 100% para las empresas con menos de 5 empleados, comparado con un valor mediano de 2% para las empresas con más de 250 empleados». O sea, que no es que afectara mucho a las PYMES, es que afectó al 100% de las PYMES. A todas. Prosigue el estudio, que «los efectos negativos sobre el crecimiento de empleo se concentran en los pequeños establecimientos de hasta cinco empleados, muy expuestos al SMI. Sin embargo, la subida tuvo implicaciones mucho más amplias […] ya que llevó a un deterioro de la calidad de los empleos, con menos contratos permanentes y la sustitución de contratos temporales a tiempo completo por otros a tiempo parcial»

Por último, concluye el estudio que casi el 40% de las ganancias potenciales derivadas del aumento del SMI se vieron contrarrestadas por los despidos en plantilla, y que de un crecimiento del empleo del 3%, esta subida se cargó el 1%. Es decir, que se crearon puestos de trabajo, pero un tercio menos de los que se habrían creado sin la subida.

Recuerde usted que, como ya hemos advertido otras veces, los sindicatos son sindicatos de la gente CON trabajo, no de la gente SIN trabajo; y para estos se gobierna.

Sin embargo, en el documento titulado “Que no te la jueguen”, redactado por el gabinete económico de C.C.O.O. de Junio de 2019, se aseguraba en su página 31 que respecto de la subida «hay evidencia empírica que apoya que salario mínimo puede crecer sin destruir empleo e incluso crearlo gracias al efecto neto positivo que puede tener sobre la demanda de consumo y el empleo», y ello lo funda el sindicato en que «el incremento del SMI puede impulsar el empleo si éste contribuye a normalizar unos márgenes de beneficio empresarial excesivamente

altos, como consecuencia de un poder desequilibrado en favor del empresario para fijar los salarios»; es decir, si el trabajador gana más, se creará empleo, siempre y cuando el empresario gane menos». ¿Qué no lo entiende usted? Ni usted ni nadie, no se preocupe. Pero esta forma de razonar ha creado escuela, pues la ministra Yolanda Díaz dijo el pasado 19 de Febrero que el “enemigo de España no es el SMI, sino los fondos de inversión”. En fin…

Ah, que se olvida: FEDEA no es una fundación de signo político alguno; sus autores defienden lo que quieren, fundándolo, también cosas como la reducción de jornada laboral; total, que son libres, una rareza de la que habría que desconfiar; si desconfía usted, léase el trabajo entero, pero ya sabe que las cosas bien hechas se redactan en inglés, no vaya a ser que en España nos enteremos de algo.

Así que hoy nos toca decidir si la subida del salario mínimo se mantiene o no en el limbo de las cosas sin discusión o si, por el contrario, estamos dispuestos a enfrentarnos sin más arma que la razón a nuestras ideas preconcebidas.

Pero no se decida aún; antes de hacerlo, recuerde lo que dejó dicho Norm McDonald: “la razón siempre es débil si el prejuicio es fuerte”.

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