VÍDEOBLOG #Miedodequé: ¿Qué ha dejado Turki en Almería?… Muchas sombras en el fin de su era, por Víctor J. Hernández Bru.
Bueno, pues ya tenemos puesta la etiqueta y el sello a la ‘era Turki Al Sheihk’ en Almería. Y como ha ocurrido en estos seis años, la reacción de buena parte de los medios de comunicación y de un porcentaje que creo bastante menor de la ciudadanía, pero existente, al fin y al cabo, es de celebración por el hecho de que comience una nueva etapa.
Y no digo yo que no sea una buena noticia que se acabe la ‘era Turki’, que creo que es indudable que se ha saldado con muchas más sombras que luces, pero no termino de entender la euforia por el arranque de una nueva etapa que tiene una pinta muy parecida a la anterior, más que nada porque el ‘equipo operativo’ va a ser, al menos en el inicio, el mismo que ha protagonizado estos años.
Los seis años del dúo ‘Turki-El Assy’ en Almería se pueden resumir, a grandes rasgos, con datos como que el dirigente saudí deja al equipo en la misma categoría en la que lo encontró, tan sólo cinco puestos por encima del que ocupó al final de la última liga antes de su llegada; habiendo estado dos años en Primera y cuatro en Segunda, habiendo gastado ingentes cantidades de dinero y, en concreto, siendo el que más gastó en fichajes durante el segundo año en Primera para pasar la mayor parte del campeonato como colista y descender virtualmente en el mes de enero; con 85 fichajes de los cuales muy pocos han destacado y sólo dos o tres (en función de las cifras del oscurísimo traspaso de El Bilal) han supuesto ventas interesantes; con gran cantidad de fichajes absolutamente fallidos; sin haber culminado una reforma más o menos reseñable en el Estadio y habiendo condenado a la afición a dos temporadas sin gradas supletorias en los fondos; y sobre todo, lo más oscuro de todo, adquiriendo a la Junta de Andalucía una pastilla de 270 hectáreas en El Toyo a un precio de saldo, 11 millones de euros, teóricamente para desarrollar allí la Ciudad Deportiva, pero presentando un proyecto de sólo 13 hectáreas, sin aclarar qué piensan hacer con las 257 restantes y poniéndolas a nombre de otra sociedad de Turki y no de la UDA.
La coincidencia temporal de la presentación del proyecto de Ciudad Deportiva con la marcha de Turki evidencia que el objetivo no era el fútbol sino el negocio inmobiliario, el ‘pelotazo’ de quedarse ‘la joya de la corona’ del urbanismo almeriense en El Toyo, repito, a precio absolutamente de saldo.
Todo ello, con un modelo de gestión absolutamente ineficiente, que no le ha permitido emplear las grandes cantidades de dinero que tenía destinadas al club porque su ‘gestor’, Mohamed El Assy, un empleado de banca sin ninguna preparación para la gestión deportiva, no ha entendido nunca el funcionamiento del fútbol profesional español y, además, sin los escándalos sobre su comportamiento, que le han llevado a ser insultado por la grada con palabras muy gruesas y, además, vetando a medios de comunicación y periodistas por la sencilla razón de que no acepta las críticas.
Habida cuenta de este somero resumen, es evidente que cualquier cambio es ilusionante, pero si tenemos en cuenta que El Assy seguirá al frente del ‘cotarro’ y que el comprador así lo ha decidido, siendo además un grupo inversor muy unido a Turki, no parece haber razones demasiado fundadas para la euforia. Pero claro, si tenemos en cuenta que ha habido medios que, a pesar de todo esto, se han apresurado a glosar y alabar la figura de El Assy, todo se puede esperar…

