#ElMonoDesnudo: De cosas que ya les hablé: la absolución de Dani Alves, por Gloria Pérez de Colosía
En febrero de 2024, hace ahora un año, la Audiencia Provincial de Barcelona dictaba una sentencia por la que condenaba al futbolista, Dani Alves, como autor responsable de un delito de violación a la pena de 4 años y 6 meses de prisión, por los hechos ocurridos en la discoteca Sutton. Seguro que todos ustedes lo recuerdan.
Los argumentos de la Audiencia para esta condena fueron, en resumidas cuentas, que, si bien el testimonio de la denunciante hasta la entrada al baño no era creíble, pues todo lo ocurrido estaba grabado y de lo grabado se acreditó que las versiones no coincidían, si había que creerla sobre lo que contaba una vez se cerró la puerta del baño y ya no hubo, ni cámaras ni testigos, solo la versión opuesta del denunciado.
La Audiencia creyó a la denunciante por encima de la presunción de inocencia y elaboró una sentencia cuya estructura, ya les dije en su momento, carecía de cualquier rigor técnico, pues parecía que primero hubieran pensado en la condena y luego, del final hacia el principio, la hubieran montado al gusto.
Un año después, le ha tocado al tribunal Superior de Justicia de Cataluña resolver sobre los recursos planteados por todas las partes y esta pésima construcción le ha dado para echar un buen rapapolvo jurídico al órgano inferior, incluyendo en la nueva sentencia frases como “no compartimos la convicción alcanzada por el Tribunal de instancia expresada en su resolución, cuya exposición contiene a lo largo de los razonamientos una serie de vacíos, imprecisiones, inconsistencias y contradicciones sobre los hechos, la valoración jurídica y sus consecuencias”, habla del enredo expositivo de la Sentencia y dice que retuerce el lenguaje para dar por probados hechos o no.
Hace ya un año les dije que, en mi opinión, y desde un estricto punto de vista jurídico, el Tribunal Superior de Justicia, no podía sino llegar a conclusiones cercanas a la absolución.
Y así ha sido.
12 meses después, el TSJ, por unanimidad de todos sus magistrados, corrige la sentencia de la Audiencia y dicta una nueva que absuelve a Dani Alves del delito de violación del que fue acusado.
¿Y por qué? Pues porque existía una prueba muy objetiva que eran las grabaciones de todo lo ocurrido aquella noche hasta la entrada al baño y del visionado de esas grabaciones, ya la propia Audiencia determinó que la denunciante había mentido.
¿Por qué entonces creer su versión sobre lo que pasó después si hasta entonces había mentido y no había ya más prueba que su palabra frente a la del denunciado?
El TSJ de Cataluña recuerda a la Audiencia aquello de la presunción de inocencia que tanto parece haberse olvidado en este país cuando de temas de este tipo se trata.
Y vuelvo a repetirles, como ya les dije hace un año, que mi opinión es estrictamente jurídica y por ello esta sentencia del TSJ me reconcilia con la dogmática y el estudio. No puede ser que a lo largo de la redacción de una sentencia se cuenten unos hechos, verificados o no con la celebración de la prueba, y se concluya algo diametralmente opuesto solo por contentar a una masa que grita por gritar y mete todo en un mismo saco sin, en ocasiones, ver ni tener la intención de entender de qué estamos hablando.
Si en la discoteca del Sutton se impuso la ley del más fuerte no lo sabemos, quizá a todos nos parece que así fue, pero esta apreciación subjetiva que podemos deducir del entorno de ambos personajes no es, ni puede ser, un elemento probatorio para una condena.
¿Y qué pasará ahora?. A Dani Alves es posible que haya que indemnizarle por el tiempo pasado en prisión. A Dani Alves habrá que devolverle los 150.000€ que pagó por responsabilidad civil, así como los otros tantos que deposito en el juzgado para reparación del daño y que la hasta ahora víctima optó por nunca retirar.
Dani Alves ha sido absuelto, sí, pero Dani Alves seguirá condenado, más incluso si cabe, porque esta nueva Sentencia llevará a la calle la protesta, a las tertulias una indocumentada virulencia y a la política, de nuevo, el sesgo machista de los jueces.
Ejemplo el ya pronunciamiento de María Jesús Montero sobre la justicia patriarcal «Qué vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por delante”, ha dicho.
Quizá, de seguir así, el siguiente paso sea dejar de celebrar juicios y neutralizar para siempre a la justicia.

