VÍDEOBLOG #Miedodequé: Defender a los pescadores es defender nuestro modelo productivo y de vida: ¡Basta ya! #YoTambiénSoyPescador, por Víctor J. Hernández Bru.
La última prueba de que van a por todas es la mamarrachada de reducir los días de pesca de nuestra flota a 27 al año. Esta semana, en esRadio Almería, hemos entrevistado a dos pescadores profesionales, pero tampoco hacía falta hacerlo para saber lo que ellos mismos han constatado en dichas entrevistas que con 27 días de trabajo máximo al año es imposible sobrevivir.
Y sí, lo justo es defender a nuestro sector pesquero, pero en juego hay algo que va mucho más allá de nuestro sector pesquero: la Unión Europea considera como enemigos a combatir a los modelos y sectores productivos del Sur de Europa. A los señores de Bruselas, no a todos, pero sí a la mayoría, les resulta molesto, intolerable diría, la agricultura española y almeriense, la pesca, la ganadería, han fijado la mira telescópica en todo aquello que nos da de comer y, sobre todo, que nos convierte en competitivos.
En Bruselas han comprado a precio de oro las políticas ‘woke’ del ultra-ecologismo. Esto no es nuevo. La maldita Agenda 2030 no es otra cosa que eso, que el triunfo de la ‘Tortuga Barriguda’ y el ‘Sapo Prostático’ sobre el ser humano. Y no es nuevo. Nos ha pasado lo de siempre. Cuando hubo que paralizar, hace décadas, las obras de una importante vía de comunicación porque aquello iba a molestar a una especie de tortuga, ya podíamos habernos dado cuenta de lo que se nos venía encima. Cuando nos dijeron que las cabras no pueden ir a pastar al monte porque eso modificaba de manera intolerable el ecosistema, ya podíamos habernos percatado de que algo gordo estaba cociéndose. Y por supuesto, cuando con el edificio ya terminado, vinieron los ecologistas a criminalizar el que en Carboneras, en concreto en la Playa de El Algarrobico, se construyera algo absolutamente similar a lo que hay a cientos a lo largo de toda la Costa Mediterránea, a criminalizarlo y paralizarlo, a sembrar la era para que años después se quisiera gastar una millonada en tirarlo abajo como sucede ahora, en lugar de darles la razón o sencillamente callarnos, deberíamos habernos dado por avisados de que venían a por nuestro modelo productivo.
Para Bruselas somos el enemigo, a pesar de que pagamos tantos impuestos como los belgas, como los holandeses o como los alemanes. Pero nosotros, aquí, con nuestros complejos mediterráneos, con nuestra estúpida humildad de provincianos comunitarios, en lugar de defender lo nuestro, hemos dejado pasar años sin decirles a esos señores que si nos quieren en la Unión, ha de ser con nuestro modo de vida, que por cierto, lleva décadas alimentándolos a ellos y a quienes los votan para que se pongan como ‘el Tío Tenazas’ con sus pantagruélicos sueldos a base de nuestros tomates, nuestras chuletillas de cabrito y nuestras gambas rojas. ¡Que ya está bien de callarse! Yo, por supuesto, también soy un pescador de la flota de arrastre almeriense. Siempre con vosotros.

