VÍDEOBLOG #Miedodequé: ¿Qué hacía Feijoo en el Congreso Confederal de la UGT?, por Víctor J. Hernández Bru.
Me cuesta trabajo, me resisto a darle la razón a quienes defienden la tesis de que el PP no será el partido que era en la época de José María Aznar, un partido dominante por su capacidad de gestión y su claridad de ideas, hasta que tome las riendas del mismo Isabel Díaz Ayuso. No quiere esto decir que no valore yo la capacidad de la presidente madrileña, todo lo contrario. Lo que significa es que me gustaría que Ayuso aguardara su momento, como lo está haciendo, sabiamente, por cierto; y antes de ello España disfrutara de un amplio período de gobierno por parte de Alberto Núñez Feijoo.
Me gusta Feijoo, en términos generales. Pero es verdad que en ocasiones no lo entiendo, no alcanzo a comprender qué pretende, a qué juega. Cuando Feijoo se pone a hablar de conciliación familiar, no sé cuál es el objetivo que persigue. Me gusta el Feijoo que revienta a Pedro I El Falso-Pedro Chapote en algunos plenos, que exhibe contundencia en las ideas liberales y conservadoras, que es directo y categórico en cuestiones económicas, sociales, incluso ambientales como en lo relativo a los pantanos y a las causas políticas de la tragedia de Valencia, que se unieron a las causas naturales, que fueron las más importantes.
Pero no sé qué es lo que pasa con este señor, que termina teniendo ramalazos de ese ‘maricomplejinismo’ tan del PP, que es una máquina de expulsar votantes de los colegios electorales o de dirigirlos directamente a la papeleta de Vox. No puedo estar más de acuerdo con Federico a propósito de que el peor mal que ha sufrido nunca el PP es Pedro Arriola, que en paz descanse: el iluminado que dijo aquello de que España es de izquierdas y que la derecha sólo puede ganar si está calladita.
La teoría es absurda, típica del gurú que quiere hacerse multimillonario perpetuándose en el papel de consejero, tal y como le sucedió a Arriola. Pero los hechos no le respaldan. España no es de izquierdas ni mucho menos. España es, en general, un país de gentes trabajadoras y que quieren vivir bien con su trabajo, que estamos hartos de vagos, de inmigración ilegal que colapsa nuestros servicios, de chiringuitos para enchufados, de enchufados en los que se gasta el presupuesto de nuestros impuestos, hartos de los propios y abusivos impuestos y hartos, muy hartos, de esa lacra funcional que son los sindicatos y sus liberados sindicales.
Es por eso que no entiendo qué pintaba Núñez Feijoo en el Congreso Confederal de UGT, sindicato afecto al PSOE, donde no había nadie que haya tenido ni vaya a tener jamás ninguna duda sobre si puede cambiar su voto del socialismo al liberalismo. Feijoo sigue teniendo tendencia a eso tan ‘pepero’ que es especializarse en agradar a quienes jamás le van a dar su voto.
- “Oye, qué bien habla este muchacho del PP.”
- “Ah, ¿lo vas a votar”.
- “No, hombre no. ¿Cómo lo voy a votar, si yo soy socialista?”
Pues eso. Especialistas en agradar a los que no lo van a votar y, a la vez, en echar a los votantes de toda la vida, que creemos en el mérito, en el trabajo, en la ley, en la unidad de España y en nuestro estado constitucional y democrático de derecho.
Pero además, no puedo entender que Feijoo no supiera, no intuyera que aquello era una encerrona en toda regla, que allí se iba a ver sólo ante una jauría de perros social-comunistas rabiosos, que terminarían haciendo lo que hizo Doña Rogelia Astronauta, Yolanda Díaz, preguntarle si iba a apoyar la reducción de la jornada laboral. Y el pobre Feijoo, sin saber dónde meterse.
¿Aprenderá el PP alguna vez?

