VÍDEOBLOG #Miedodequé?: La vergonzosa falta de rigor sobre el centro de salud de Gádor y el peligroso populismo de trasladar a la gente que puede tener un consultorio en la puerta de casa, por Víctor J. Hernández Bru.
Si hay algo que me moleste es, como ya he dejado claro mil veces, la mentira. La mentira y los mentirosos. Y en la política, los mentirosos proliferan a una velocidad de vértigo, especialmente en la izquierda, seguramente porque esa ideología es, en sí misma, una mentira. El problema es que hace tiempo que es costumbre que los medios, o muchos medios, reflejen con asombrosa facilidad las mentiras de la izquierda política, bien por falta de ganas de trabajar en descubrir los timos o sencillamente porque el medio en cuestión miente más aún que el político.
Me he quedado helado esta semana con una noticia publicada en Diario Ideal, cuyo título rezaba “La mitad de los vecinos de Gádor comienza el curso sin médico”, acompañado de un subtítulo que añadía “La baja de una de las especialistas motiva que se dejen de dar citas previas a su cupo de usuarios, aunque sí se atienden las urgencias”. Y todo ello a pesar de que la misma noticia, llevada a portada, advertía que no, que las urgencias estaban siendo atendidas en Benahadux.
La verdad es que la noticia no hay por dónde cogerla. En este momento no sabría decir si lo más grave son las repetidas mentiras de la noticia, puesto que es rigurosamente falso que la mitad de los gadorenses estén sin médico. La realidad es que en su centro de salud hay dos médicos y uno está de baja, contingencia que, por cierto, se soluciona la semana que viene, aunque esto es algo que al firmante de esta colección de trolas no le ha interesado investigar.
En un centro de salud con dos médicos, cuando uno falta, cosa que sucede de vez en cuando desde que existe la sanidad pública, por la sencilla razón de que la gente se pone enferma, incluidos los propios médicos, lo que ocurre es que los pacientes del cupo de ese médico, se reparten entre el resto de sanitarios y el otro médico del centro, lo cual ralentiza la atención, pero no deja sin médico a nadie. Esto era fácil de comprobar, preguntando a cualquiera que haya tenido un mínimo conocimiento de cómo funciona un centro de salud, pero para ello es imprescindible tener el más ínfimo interés por conocer la realidad.
Luego está la otra trola de las urgencias. Si el periodista hubiera tenido alguna curiosidad, se habría informado de que en Gádor no puede haber ni urgencias ni servicio de tarde, puesto que es un centro de salud pequeño y sin servicio administrativo de tarde. Por tanto, lo que en realidad ha ocurrido es que, para paliar la ausencia del médico, se han derivado consultas a las tardes que presta el otro médico, por las tardes, en el centro de Benahadux. Con lo cual, no se trata de urgencias, sino de consultas y están, efectivamente, atendidas, en horario de tarde.
Es importante subrayar que, efectivamente, estas cosas pasan en el centro de salud de Gádor, en el de Medina del Campo, en el de Alpedrete y en los varios que hay situados en El Prat de Llobregat. Y ocurre desde siempre, porque no hay un servicio de médicos en barbecho, que anden esperando a que alguno cause baja para poder sustituirlo. Seguramente, la razón para que no lo haya es que faltan médicos en España, porque entre otras cosas, la gestión de las plazas MIR ha sido nefasta desde hace cuatro décadas.
Pero seguramente lo más flagrante, lo más intolerable, lo más peligroso de esta noticia es el convertir, precisamente, en noticia, el hecho de que una persona enferma tenga que desplazarse circunstancialmente y mientras dura la baja de un médico, cuestión de días, desde Gádor a Benahadux para ir al médico. ¡Desde Gádor a Benahadux! Yo he ido muchas veces de Gádor a Benahadux y viceversa, pero por si acaso, miro en Google Maps, cosa que también podría haber hecho el autor de la información, y compruebo que la distancia es de 4,7 kilómetros, siente minutos en coche.
Sinceramente, trasladar como noticioso el hecho de que unos pacientes tengan que hacer siete minutos en coche para ir al médico me parece de una irresponsabilidad vergonzosa, a pesar de que sé que forma parte de un proceso miserable y repugnante de politización de la medicina. Me gustaría que el firmante y quien lo ha intoxicado con esta mercancía averiada me dijeran cómo aspiran a que todo ciudadano tenga un centro de salud a su disposición a menos de siete minutos en coche. Repito, ¡ver-gu-en-za!

