Radioblog #LaVida: La subida de aranceles a China, por Manoly Roldán
Es conocido por todos el papel que juega China en su relación con el resto de países del mundo. Su influencia en África e Hispanoamérica en temas de inversiones, comercio y diplomacia. Con la Unión Europea, son socios comerciales, pero existe la preocupación en diferentes aspectos, como: la competencia desleal de algunas empresas chinas, la transferencia de tecnología, la influencia política de China en Europa y la competencia geopolítica que plantea desafíos a la hegemonía de la Unión Europea y EE.UU.
En la época de la globalización económica las empresas de América y Europa, se deslocalizaron hacía ese país porque la mano de obra y los componentes de fabricación entre otras cosas eran más baratos, pero después de la pandemia del Covid-19, las empresas que fueron se dieron cuenta de su gran dependencia y ahora con las nuevas tecnologías aún mas, existen componentes para la fabricación que solo ellos tienen.
Así, que de alguna manera toca estar supeditado, pero el objetivo es reducir esa dependencia y buscar otras alternativas en otros mercados que lo puedan cubrir.
La influencia China en el ámbito político con el resto de países es de no intervención, cooperación Sur-Sur, soft power (inversiones en infraestructura, programas de cooperación y la difusión de su cultura) y diplomacia de los préstamos (ofrecen préstamos más flexibles que las organizaciones internacionales).
La influencia en el ámbito económico: realiza inversiones significativas en los ámbitos de infraestructuras, energía y minería; en el comercio es el mayor socio comercial de varios países lo que le permite un gran poder de negociación; su modelo de desarrollo es la producción y la industrialización y al tener una gran influencia económica plantea desafíos para las economías occidentales y genera tensiones comerciales.
Las principales preocupaciones de Europa respecto a China, son: competencia desleal, transferencia de tecnología forzada y propiedad intelectual. Dependencia económica (importa más que exporta, lo que le hace vulnerable frente a las decisiones políticas chinas), cadena de suministro (falta de componentes y productos intermedios y puede provocar interrupción en las cadenas de suministro).
Su influencia política puede provocar: interferencia en asuntos internos (compra de medios de comunicación o la influencia en la política universitaria) y el crecimiento de su influencia en política. En seguridad nacional: ciberseguridad y 5G.
Las consecuencias para Europa son: la pérdida de empleos, dependencia tecnológica y riesgos para la seguridad nacional. En la industria automotriz podría significar: la pérdida de empleos, desindustrialización y dependencia tecnológica.
Además, de su influencia en la industria automotriz, también lo tiene en otros sectores, como: las tecnologías de la información y comunicación (5G, inteligencia artificial y semiconductores), energía (energías renovables y minerales críticos), infraestructuras (financia proyectos de transporte, energía y telecomunicaciones), educación y cultura (promueven la lengua y cultura China) y el aumento de alumnos universitarios chinos que provoca preocupación en el campo de la investigación y educación superior. En política y diplomacia y en los sectores de la agricultura y farmacéutica.
El peligro de la influencia ideológica China en los gobiernos de Europa son: erosión de los valores democráticos, aumento de la censura y vigilancia, dependencia económica y política, interferencia en procesos electorales, pérdida de autonomía tecnológica y fortalecimiento de regímenes autoritarios.
Con los antecedentes anteriores, hace más de un año que el presidente español visitó por primera vez China y hace unos días estuvo cinco días en compañía de un sequito de empresarios españoles. El objetivo de su visita fue intermediar entre China y la Unión Europea, en el sentido que los aranceles que piensan subir deben ser más equilibrados, queriendo favorecer al gigante asiático porque en caso de que se incremente como está pensado, los perjudicados serán algunos países europeos en sus productos de exportación, en el caso español afecta al sector porcino.
Ocurre, que la Unión Europea para hacer frente al comercio Chino ya tenía un 10% en aranceles a los coches eléctricos, pero debido a la gran competencia que representa para el mercado europeo, se ha visto obligado a marcarles una subida de un 38,1%, hecho que no ha gustado a dicho país y cuando nuestro jefe del Gobierno lo visitó, se posicionó a favor de ellos, expresando que se deberían de revisar esos aranceles a la baja.
Esta actitud no gustó en la Unión Europea, como bien replicaron, “de los asuntos comerciales se encarga la Comisión Europea y no los jefes de gobierno”. Dejando en mal lugar a España.
No solo la UE está preocupada por ese giro del Gobierno, sino también la Administración Americana, como afirmó el periodista Fernando Cano, su temor es que ese cambio de opinión respecto a la reducción de aranceles a China, sirva para que España se “convierta en una base dentro de Europa para desplegar sus negocios y su tecnología”. Y se teme una victoria de Donald Trump, por su política de subida de aranceles que podría aplicar a los productos venidos de otros países y en especial a los coches eléctricos chinos.
El próximo 30 de octubre, en el Consejo Europeo se realizará la votación definitiva para la subida de aranceles, para ello se requiere del 65% de los votos de la población europea (15 países). Al parecer, España y Alemania se inclinan a favor de China, a cambio esperan que las empresas chinas vengan a participar en “proyectos financiados con fondos europeos”.
En la práctica, la entrada masiva de coches eléctricos chinos, fabricados en su país, o en otros países europeos es porque obtienen una mano de obra más barata y el resto de componentes a precios más reducidos, esto hace que se pueda vender a precios más accesibles, pero como contrapartida pone en peligro la existencia de las empresas europeas de marcas conocidas de toda la vida y la pérdida de miles de puestos de trabajo.
En el pasado mes de abril, la empresa china Chery y la empresa española Ebro, se instalaron en la antigua planta de Nissan (Barcelona) para la fabricación de 150.000 coches eléctricos.
Este giro comercial del Gobierno hace temer el giro ideológico, como comenta el periodista Antonio Naranjo, al afirmar: “No nos estamos dando cuenta tal vez que Sánchez nos está metiendo en el bloque geopolítico del presidente Xi Jinping”, con lo que ello implica (China, Rusia, etc.).
No es difícil pensar en esa posibilidad porque manifiesta cierto apoyo a los países donde gobiernan los socialistas en Hispanoamérica, como el Grupo de Puebla, Cuba, Venezuela. Sobre todo en este último país, donde no se atreve a condenar que es una dictadura, como lo han hecho la ministra de Interior, Margarita Robles, al afirmar: “Recuerdo a los hombres y mujeres de Venezuela que han tenido que salir de su país, precisamente por la dictadura que viven” y el eurodiputado y representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, al declarar: “Naturalmente, esto es un régimen dictatorial, autoritario, pero con decirlo no arreglamos nada. Lo que se trata es de intentarlo resolver”.
Igualmente, están sus socios de investidura que no apoyaron el reconocimiento del candidato ganador en las elecciones de Venezuela (28 julio), Edmundo González, exiliado en estos momentos en España. Estuvieron a favor PNV, PP y Vox. Se espera que esta semana se le reconozca en el Senado y posiblemente se hará lo mismo en la Unión Europea.
También mostraron su apoyo y reconocimiento los expresidentes españoles Felipe González, Mariano Rajoy y José María Aznar.
Y viendo sus cambios de opinión en los indultos, la modificación del Código Penal con la eliminación del delito de sedición y el abaratamiento del delito de malversación, la ley de amnistía en proceso de su constitucionalidad o no, la cesión de una financiación singular para Cataluña en perjuicio del resto de CCAA y con el peligro de poner en riesgo la caja única de financiación autonómica para cubrir los servicios en educación, sanidad y prestaciones sociales para todos los territorios de España.
Sumado a la “colonización” de diversos organismos, como: el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General del Estado, el CNI, el CIS, RTVE, Correos, AENA, SEPE, etc., y últimamente el Banco de España, nombrando gobernador a José Luis Escrivá, donde se aprecia que en su mayoría está formado por cargos del partido socialista y muy pocos de otros partidos, lo cual hace dudar de que sea un organismo independiente y autónomo de la postura del Gobierno central.
Viendo que para mantenerse en el poder y acabar su legislatura, sin tener los apoyos estables de sus socios, y sin potestad de aprobar leyes, es capaz de continuar gobernando hasta acabar su legislatura sin contar con el Legislativo, como lo manifestó el pasado 7 de septiembre, en la sede de Ferraz ante el Comité Federal de su partido donde declaró: “Avanzaremos con determinación en esta agenda. Con o sin el apoyo de la oposición, con o sin el concurso de un poder legislativo que necesariamente tiene que ser más constructivo y menos restrictivo”. Y mientras estuvo en China, declaró: “Pero el Gobierno no renunciará a su hoja de ruta”.
Hay que mencionar además, que algunos organismos internacionales, como Instituto V-Dem, Freedom House y The Economist en sus gráficos presentan diferencias en su valoración de la calidad democrática de España, pero a grandes rasgos los tres manifiestan la disminución desde que el presidente del Gobierno asumió el poder hasta la actualidad.
En conclusión, España políticamente es una monarquía parlamentaria y desarrollada, cuyos ejes de dirección es la Constitución Española, en el cual se debe respetar el Estado de Derecho y los Derechos Humanos. En donde se tiene que estar vigilante para fortalecer la democracia y hacer frente a los desafíos que se presentan, como la corrupción, las desigualdades sociales, el nacionalismo, la separación de poderes, la independencia judicial, el cambio de régimen por la puerta de atrás, etc.

