VÍDEO BLOG #Miedodequé?: El beso y el velo, por Víctor J. Hernández Bru.
La providencia, o lo que sea, ha querido juntar dos noticias aparentemente inconexas, pero con implicaciones profundas, en este tránsito hacia el nuevo año, en las portadas de los medios de comunicación.
Una de ellas es el inacabable asunto del beso de Luis Rubiales a Jenni Hermoso. Para los ‘ofendiditos’ aclararé una vez más que no me gustó el comportamiento de Luis Rubiales en aquellos días de éxitos mojados en agua, que me pareció inadecuado, maleducado y chabacano y que cualquier mujer, como cualquier hombre, porque yo sí creo en la igualdad real y no como la caterva feminazi, tenemos derecho a que nadie nos plante un beso en la boca si no nos apetece.
Sin embargo, no estoy nada convencido de que el beso no fuera consentido, dado el clima que las imágenes que todos hemos visto describen entre los protagonistas del ósculo. Y de lo que sí estoy seguro es de que los hechos se han manipulado para ser utilizados políticamente y que la receptora ha sido cómplice de todo eso, a cambio de ese papel tan chusco de estrella mediática de la ofensa y el abuso. Es obvio, números cantan, que Jenny Hermoso ha alcanzado mayor popularidad e incluso contratos como ‘besada disconforme’ que como futbolista. Ella sabrá.
Si esta sociedad párvula, infantil y permanentemente manipulada, fuera capaz de detenerse un momento y reflexionar, se daría cuenta de que estamos acusando de delito sexual a un señor por el hecho de haberle dado un beso, no sé si no consentido, pero desde luego inadecuado, a una señora que no sólo se lo tomó a broma, sino que se lo seguía tomando así horas después, hasta que fue captada por las redes del feminazismo. Da vergüenza y asco escuchar a la periodista que cubría la toma de declaración a la denunciante, hablar de ‘propinar un beso’, verbo hasta ahora reservado a acciones como patadas, puñetazos o golpes en general.
La otra noticia que yo inmediatamente he relacionado con ésta es la de la liberación del español Santiago Sánchez Cogedor, más de un año preso en Irán por el hecho de haberse hecho una fotografía en la tumba de la activista Mahsa Amini, que fue asesinada por el régimen de los ayatolás por no llevar el velo islámico colocado de la manera que le gusta a éstos.
En toda la prensa ‘progre’ y no ‘progre’ de este país, en los discursos de los omnipresentes portavoces de partidos de uno y otro signo, no he escuchado desde la liberación ni una sola condena al hecho de que en Irán, las mujeres no ya es que puedan recibir un beso en los labios cuando a un señor le dé la gana, un beso en la boca o lo que al tipo le apetezca, sino que puedan ser asesinadas institucionalmente según la ropa que decidan vestir.
Es más, hace unos días, el presidente del gobierno, Pedro I El Falso-Pedro Chapote, visitaba al de Irán, Ebrahim Raisi, y se enorgullecía delante de él de las magníficas relaciones que mantienen ambos ejecutivos. A Chapote le faltó darle la enhorabuena, el nombre del gobierno social-comunista y feminista, por el asesinato de Mahsa Amini.
¿Os dais cuenta ya del timo que está suponiendo el cuento chino éste del feminismo transformado en feminazismo y la cara dura con la que os están tomando el pelo o todavía no?

