VÍDEO BLOG #Miedodequé?: El error no forzado del PP y de Feijóo con Pedro I El Falso-Pedro Chapote, por Víctor J. Hernández Bru.
‘Un error innecesario’, titulaba al día siguiente, en su espacio en www.libertaddigital.com, Javier Somalo. Y yo estoy plenamente de acuerdo. Innecesario, absurdo, esperado y, sobre todo, no forzado. Porque a Feijóo nadie le pedía que se reuniera con Pedro I El Falso-Pedro Chapote más que los enemigos. Sólo los que le desean el peor de los destinos políticos y seguramente también personales le exigían que acudiera a la llamada del tahúr presidencial. Pero los suyos, los miembros del PP, sus militantes y sus votantes, incluso sus escasos aliados, hablo de los dirigentes y votantes de Vox, no querían que fuera, lo veían innecesario, absurdo, peligroso.
Y la reunión del pasado viernes en el Congreso de los Diputados confirmó las peores expectativas. Llegaba Feijóo como el triunfador, porque había conseguido introducir temas en la agenda y había elegido día y lugar. Menudencias, en mi opinión. ¿Qué clase de triunfo es elegir el día y el lugar del duelo? ¿Aporta eso algo positivo al resultado de la reunión? ¿Es determinante para algo? Y sobre todo, ¿qué más da que el oponente, presidente del gobierno para más señas, acepte temas en el orden del día, si lo previsible es que deniegue todas las peticiones?
Como afirmo, se confirmaron todas las expectativas, las peores, digo. De hecho, a la conclusión del encuentro, el presidente del PP comparecía para admitir que Pedro Chapote le había dicho que no a todo: ni paralización del proceso de amnistía, ni la paralización del proceso de investigación a magistrados, ni la neutralidad en las autoridades judiciales del estado, ni la marcha atrás en la moción de censura en Pamplona en favor de Bildu, ni el frenazo a la condonación de la deuda a Cataluña, ni información sobre las reuniones del gobierno con Puigdemont y compañía.
¿Algún sorprendido en la sala? Obviamente, nadie en su sano juicio podía esperar que Pedro I El Falso, que se ha jugado el bigote por tal de poner en marcha todas estas barbaridades, ahora fuera a decidir echarse para atrás simplemente porque Feijóo se lo pidiera en la intimidad de la sede de la soberanía popular.
Y sí, entiendo que Núñez Feijóo está convencido de que todas estas negativas se pueden plantear a la opinión pública como una prueba más del disparate que supone colocar el destino de este país en manos de alguien que no sólo pone en marcha todas esas barbaridades, sino que se niega a paralizarlas. Pero la pregunta es, ¿para qué? ¿Para qué a cuatro años de las siguientes elecciones?
Y a cambio, Pedro Chapote le pedía que ambos comiencen un proceso para renovar los miembros del CGPJ, su cantinela habitual, su mantra más repetido, y Feijóo, en lugar de hacer lo que le ha hecho el presidente del gobierno, lo que había prometido a sus votantes y militantes por activa y por pasiva, incluso el día antes de la reunión, que era decirle que ‘verdes las han segado’, que ‘tararí que te vi’, va el tipo y no sólo accede sino que pide que se haga ante un mediador, un negociador, un testigo o como quiera llamársele, de carácter internacional, es decir, lo mismo que todos llevamos criticando, incluido él, acerca de las negociaciones con Puigdemont.
Y sí, soy consciente de que no son procesos comparables, porque aquí se trata de un proceso absolutamente legal y no como lo de Puigdemont; y además el mediador es la Unión Europea y no un tipo especialista en bandas armadas suramericanas. Pero, ¡demonios!, ¿no se da cuenta Feijóo de lo fácil que se lo está poniendo al enemigo? Querido Alberto, como decía ese viejo entrenador de fútbol a su portero: las que van dentro, no hace falta que las pares, pero hombre, las que van fuera… ¡no las metas en la portería!

