VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Dream Beach: éxito incuestionable y algunas aristas, por Víctor J. Hernández Bru.
Es una de las noticias de la semana y más allá de la semana: la capital almeriense le ha arrebatado la ubicación del festival más importante de música electrónica de Europa a Cuevas del Almanzora. El Dream Beach se viene a Almería este año 2024 con todo lo que ello supone.
La noticia supone un incuestionable éxito para el Ayuntamiento de Almería, que ha logrado ‘fichar’ a un evento de primer nivel mundial, que había levantado, con el paso de los años, el municipio cuevano donde, por cierto, se han llevado un mosqueo de padre y muy señor mío y, además, no se han esforzado para nada en disimularlo.
Inmediatamente después de conocerse la noticia, se ha producido la esperada y típica reacción de una parte pequeña de la ciudadanía, pero acostumbrada a hacer ruido y usar bien los altavoces mediáticos para proponer su rechazo a todo lo que se haga en Almería: si modernizas la Plaza Vieja, mal; si te llevas de allí el Pingurucho para ubicarlo en un lugar objetivamente mejor, mal; si peatonalizas la calle Reyes Católicos, muy mal; si haces lo mismo con el Paseo de Almería, aún peor; y si no lo peatonalizas, horriblemente mal.
Es ese tejido presuntamente civil, aunque politizado hasta las trancas por la izquierda, que maneja los medios a la perfección, que está conformado por más asociaciones que personas y que no representa absolutamente a nadie, pero trata por todos los medios de trasladar la sensación de que habla en nombre de la ciudadanía y, por supuesto, se expresa como si alguien los hubiera nombrado representantes populares.
Yo puedo entender que haya vecinos de El Toyo a los que no les apetezca tener un festival de estas características en las puertas de sus casas, pero también han de entender que lo que eso supone para su entorno es un beneficio mucho mayor que ese coste de incomodidad: hoteles llenos, restaurantes llenos, empresas de todo tipo haciendo negocio, personas ganando dinero y todo ello redundando en la economía de la zona, de la que ellos mismos se van a terminar beneficiando de una manera u otra. Y todo ello por tres días de incomodidad.
Pero la historia de este traslado del festival tiene alguna otra arista interesante de estudiar: la llegada del Dream Beach a los terrenos que la UD Almería compró a la Junta de Andalucía con el Ayuntamiento de Almería como testigo de la operación supone que al menos hasta después del verano que viene no comenzará, bajo ningún concepto, ningún tipo de obra para la Ciudad Deportiva de la UDA, que es para lo que se hizo esa operación urbanística.
Habida cuenta de que la venta se hizo en noviembre del año pasado, esto significa que pasarán al menos dos años hasta que haya el más mínimo movimiento de tierras, siempre y cuando el dueño del club siga interesado en hacer la Ciudad Deportiva, lo cual es mucho suponer.
No estará mal que alguien de la Junta y del Ayuntamiento explicara si se empieza a dar por asumido que no habrá Ciudad Deportiva y que todo esto terminará en una compra y venta de terrenos, sin ningún beneficio social ni deportivo para la ciudad y la provincia y con un sensacional beneficio para el comprador/vendedor y, por supuesto, para los intermediarios que han intervenido en el proceso. Insisto: no estaría nada mal, si es que no se quiere seguir alimentando los poderosos rumores que ya rodean a toda esta operación.

