VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Que te vote Txapote… o Meritxel, por Víctor J. Hernández Bru.
Cuando digo que, en este país, nos hemos acostumbrado a todo, no lo digo en broma. Después de que nuestro gobierno esté formado por dos fuerzas políticas cuyos líderes llegaron a decir que no pactarían porque perderían el sueño y que desarrolle su acción de gestión apoyado en golpistas a los que ha reducido las penas cambiando leyes y terroristas a cuyos amigos asesinos ha acercado a cárceles vascas en un cien por cien, pocas cosas pueden impactar en la moral de la tropa.
Pero claro, una cosa es estar acostumbrado al frío y otra aceptar con normalidad la congelación permanente de todas las extremidades. Porque observar a la presidente del congreso, a la que en La Noche de Dieter han bautizado como la vigesimotercera ministra, responder a la portavoz del partido líder de la oposición con una pregunta: “¿En virtud de qué artículo me pide usted la palabra?”, para negársela inmediatamente tras obtener la respuesta por parte de ésta, francamente produce un tremendo pudor democrático.
Claro que no conviene olvidar que estamos hablando de la tercera autoridad del Estado, que no hace mucho ha recibido un dictamen judicial del Tribunal Supremo declarando anticonstitucionales determinadas medidas adoptadas con el Parlamento durante la pandemia; la misma tipeja a la que el propio Alto Tribunal tuvo que dirigirle un escrito, cuando se negaba de manera sistemática a suspender en sus funciones al diputado de Podemos Alberto Rodríguez, condenado por meterle mano a un representante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: desde el Supremo, tuvieron que recordarle a doña Meritxel que “los autos judiciales no se discuten, se cumplen”. Una auténtica vergüenza, si es que ésta, repito, la tercera autoridad del Estado, conociera tal término.
En este punto, he de recordar que la presidente del Congreso pertenece al Partido Socialista, que lleva más de un siglo con el cuento chino de autoerigirse como el gran defensor de los derechos y libertades públicas en este país, mientras que la realidad lo dibuja como el gran responsable de los actos más totalitarios que se han desarrollado en nuestro país durante ese tiempo, obviando los 40 años de dictadura franquista.
No será, pero uno no pierde la esperanza de que mis compatriotas se hayan enterado ya, después de tres ruinas totalitarias practicadas por los socialistas en este país, de que con estos señores no se puede ir ni a coger billetes de 500. Conservo tal esperanza, acaso cimentada en ese movimiento popular que ya se palpa en todos las ciudades y pueblos que conozco, donde se reflexiona al albur de la consigna de ‘Que te vote Txapote’, que bien podría complementarse con un ‘Que te vote Meritxel’.

