VÍDEO BLOG #Miedodequé?: El líder de CCOO en Almería, su ataque contra la liberta de prensa y ese afán totalitario tan típico de la izquierda, por Víctor J. Hernández Bru.
Sinceramente, seamos francos: la democracia y el respeto a la ley a veces es incómoda. La ley debe ser lo suficientemente amplia como para dar cabida a mucha gente, muchos comportamientos y muchas actitudes; y eso en ocasiones resulta incómodo, desagradable para otros. Pero cuando uno se define como demócrata, como favorable a la libertad de todos, no sólo a la propia, y como respetuoso con la ley y con los derechos de los demás, ha de comerse, de tragarse actitudes que están dentro de ese respeto y que no le gustan.
En España estamos teniendo un magnífico ejemplo de falta de respeto a la ley y a la Constitución de un tiempo a esta parte, protagonizados por un gobierno que quiere cambiar ese marco legal y por una serie de partidos, todos ellos anticonstitucionales, que desde luego son cualquier cosa menos respetuosos con las libertades de los demás. Ese ejemplo podría parecer un caso aislado, pero no lo es; todo lo contrario: es el comportamiento típico que la izquierda política ha exhibido siempre, convencida de ser el centro del universo y que cualquier punto de vista que no sea el suyo ha de ser desterrado de la faz de la tierra, por métodos en ocasiones más diplomáticos o en ocasiones más expeditivos, dependiendo del contexto y del momento histórico puntual.
Ayer volví a vivir, encantado de la vida, por cierto, uno de esos momentos tan efervescentes, tan nítidos del totalitarismo de la izquierda. Nos convocaba a los medios Comisiones Obreras, el brazo sindical del Partido Comunista, que quería presentar una campaña de movilizaciones en defensa de la atención primaria en la sanidad.
Asistí sereno y respetuoso a la exposición inicial de dos señoras, liberadas sindicales, a las que no conozco, con una serie de reivindicaciones muy interesantes para el colectivo sanitario de los centros de salud, que desde luego tienen mucho margen de mejora en sus condiciones y en la calidad asistencial que prestan.
Y una vez que terminaron su exposición y de haberme cerciorado de que ningún compañero quería hacer más preguntas, le planteé la mía. Les expuse a las señoras, que estaban acompañadas por el secretario provincial de CCOO, Antonio Valdivieso, muy aficionado a presentar querellas en defensa de su honor, algunos de los avances que la sanidad primaria ha experimentado en estos cuatro años desde que el PSOE y la izquierda abandonaron el gobierno regional.
Mejoras como el aumento de la plantilla de atención primaria en cifras que nunca antes se habían producido, el haberse doblado el tiempo de atención a cada paciente, la limitación del número de pacientes por jornada, el incremento tanto del sueldo como de la gratificación por las horas de guardia sanitaria también en un porcentaje histórico, la llamada ‘accesibilidad’ que supone la posibilidad voluntaria y remunerada de hacer consultas de tardes, la ‘continuidad asistencial’ para realizar actividades de promoción de la salud en horario de tarde también voluntariamente, la implantación de los ‘enfermeros de acogida’ que están resolviendo un 70% de los casos que se les derivan, el ‘enfermero referente escolar’ que se ha quedado tras implantarse en la época Covid, la creación del ‘enfermero de atención pedriátrica’ que era una demanda de décadas, las teleconsultas para situaciones graves, etc.
Dicho esto, les pregunté si no pensaba que su campaña reivindicativa no hubiera sido mejor hacerla antes de que se produjeran todas estas históricas mejoras, o sea, cuando gobernaban los suyos, la izquierda, el PSOE. Las liberadas sindicales se disponían a responderme, pero todos nos quedamos con las ganas de conocer sus argumentos, puesto que el señor Valdivieso, repito, el líder de CCOO en Almería, se lo prohibió, tomando la palabra para decir “siguiente pregunta”, no permitiéndome realizar la segunda pregunta que tenía preparada.
Amén de su falta de respeto por la liberta de prensa y por los derechos en general, al margen de esa manía de la izquierda de impedir que se hable de lo que no le interesa, la pregunta es: ¿a alguien le extraña este comportamiento totalitario en este personaje? Lo más grave, lo más vergonzoso, lo más peligroso es que no le extraña a nadie. De hecho, si personajes como éste pudieran, su respuesta sería más parecida a la que daban los suyos en Almería a quienes no pensaban como ellos durante la Guerra Civil que un simple “siguiente pregunta”.

