#Blog #ElMejorApaño: ¿Con la víctima o con el verdugo? por Antonio Jesús Hidalgo
Resultaría pesado después de todo lo que llevamos debatido y escuchado en medios y prensa, volver a hablar de los “errores” de la ley del “solo sí es sí”; entrecomillo lo de errores porque si algo tenemos claro todos es, que las consecuencias de su aplicación, beneficiando a delincuentes condenados por delitos sexuales, fueron más que advertidas y perfectamente conocidas por los partidos, tanto precursores como los que apoyaron su trámite e iter parlamentario, y por supuesto especialmente el ejecutivo central, sabiendo del elenco de servicios técnicos y jurídicos con los que cuenta.
Entonces lo que toca ahora, es intentar analizar o razonar en la medida que se pueda, el por qué de su tramitación y aprobación. Tarea que resulta ardua, máxime a la vista de la trayectoria legislativa de este gobierno, por ejemplo; la ley de educación, con la intención de hacer a nuestros hijos más dependientes intelectualmente y menos libres; la ley de memoria democrática, para reescribir la historia a su antojo; ahora el proyecto de ley de supuesta protección animal, cuando en realidad van a conseguir justamente el efecto contrario…y es que con esta calaña política parece difícil esperar nada especialmente valioso.
En el caso de este gobierno de coalición se podrían poner tantos ejemplos de legislar y gestionar sin sentido ni coherencia, que pareciera hecho a propósito. Es verdad, obviamente que el político tiene que crear un escenario jurídico/económico/social, que equilibre en la medida de lo posible los intereses, a veces compatibles y en otras ocasiones encontrados, de distintos sectores o grupos sociales. Pero cabe pensar (al menos a mí me parece) que el ejecutivo actual lleva su discurso por un lado, las iniciativas legislativas por otro y los resultados de la aplicación de éstas, ni una cosa ni la otra.
Es decir, argumenta el gobierno que el verdadero espíritu y la intención del nuevo marco jurídico de la ley de libertad sexual, es dotar de mayor protección a las mujeres víctimas de esos delitos, sin embargo estamos viendo la realidad (que no disminuyen y que están saliendo agresores sexuales a la calle). Y lo que es más grave, que no rectifican. ¿Por qué no rectifican? Nunca olvidemos que los reclusos también votan (desde luego); probablemente sería conveniente analizar al detalle los nuevos criterios de instituciones penitenciarias y las directrices dadas a los directores de prisiones y juntas de tratamiento, desde el Ministerio de Justicia. ¿Acaso no indigna escuchar casos de delincuentes altamente reincidentes en libertad?
Resumiendo, sería algo así como decir que ellos son los que más protegen a las mujeres y a las víctimas de violencia de género (su discurso); sin embargo legislan para beneficio de los delincuentes sexuales; recurren ante el Tribunal Constitucional la pena de prisión permanente revisable para delincuentes sexuales que asesinan a sus víctimas (uno de los ocho supuestos); abren los brazos a inmigrantes de países y sistemas donde la igualdad hombre y mujer es una quimera; gastan ingentes cantidades de dinero en campañas, chiringuitos y personal de confianza contratado a dedo, olvidando dotar de medios materiales y humanos a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado…¿a qué juegan?

