VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Las trolas de la izquierda que se van a cargar la carrera política de un gestor potable como Juan Marín, por Víctor J. Hernández Bru.
Escuchando a Juan Marín, entrevistado EnCasadeHerrero por Luis Herrero, me he vuelto a reencontrar con lo peor de Ciudadanos, cuando el día anterior, escuchando a Marta Bosquet o charlando en privado con mi amigo Rafa Burgos, me había quedado tranquilo con lo mejor de la formación naranja.
Va a haber elecciones en Andalucía, las va a ganar el PP, va a tener que gobernar con Vox y el PSOE va a pagar muy caros tanto sus 38 años de ignominia y ruina para Andalucía como el nefasto presente de timos, mentiras y abusos del Partido Sanchista Trolero Español, su líder y su delegado en Andalucía, esposo a la sazón de una señora imputada por enchufe en la FAFFE cuando su marido era consejero y ella se dedicaba a no hacer nada con el dinero del resto de los andaluces.
Estos asertos no son seguros, pero hoy por hoy y salvo factor que modifique de manera radical la situación, parecen difícilmente cuestionables. Pero como observará el avezado oyente/lector de esta tribuna, en ese análisis no figura Ciudadanos. Y seguramente sea injusto que no lo haga, puesto que creo con sinceridad que el partido de Juan Marín, de Marta Bosquet, de Rafa Burgos y de mi otro amigo naranja, Vicente García Egea, ha sido responsable de una aportación más que notable al cambio de nuestra comunidad autónoma en estos tres pasados años.
Y entonces, ¿qué es lo que le ha fallado a Ciudadanos? ¿Qué le falla al partido naranja? Pues seguramente la respuesta esté en esa entrevista de Juan Marín con Luis Herero, en la que no ha dudado en afirmar que, en el caso de que el PP llegase a un acuerdo con Vox para poder gobernar, él votaría en contra de la investidura, porque no está dispuesto a colaborar para que gobierne la extrema derecha.
Marín es el paradigma de político con cierta valía, que tira por la borda su carrera política por el simple error, simple pero garrafal, de comprar a la izquierda su mercancía ideológica averiada, con términos como extrema derecha, fascismo, franquismo y machismo, con los que partidos como el PSOE o Unidas Pirrakas han contaminado a millones de españoles, engañándolos hasta que su propia ineficacia ha descubierto el timo: no hay nada como el hambre para dejar en paños menores las mentiras de la izquierda.
Confío en que Juan Marín sea consciente de que ni Vox es un partido de extrema derecha, ni Andalucía va a correr absolutamente ningún peligro bajo su gobierno, como es rigurosamente mentira que haya sido Vox el que haya impuesto sus políticas en Castilla León por encima de las del PP y, por supuesto, no es capaz de nombrar ni un solo postulado teórico-político del partido de verde que sea extremo o fascista.
Eso sí, a Marín hay que alabarle la valentía del general Custer puesto que, como él, va a morir con las botas puestas. La diferencia es que en su mano derecha, lo que el viejo general del ejército confederado blandía era la espada del honor, mientras que la que sostiene Marín es la de la trola que, repito, se va a cargar la carrera política de lo que sigo considerando un gestor medianamente potable.

