VÍDEO BLOG #Miedodequé?: La señora ‘Word Perfect’, esposa de Juan Espadas, imputada por su enchufe en el caso Faffe: ¿qué tienen que decir los socialistas de Almería?, por Víctor J. Hernández Bru.
Desde el pasado jueves, Carmen Ibanco, ese polifacético ejemplar de lo que ella misma calificaba como búsqueda de empleo activo y, a la sazón, mujer del ex consejero y hoy líder del PSOE Andaluz, Juan Espadas, está imputada en el caso de los enchufes de alto voltaje en la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, la conocida como FAFFE.
El propio jueves, la Guardia Civil la llamó a declarar en calidad de imputada, vamos, de enchufada de alto voltaje en una fundación en la que no pasó ningún trámite ni concurso para ser elegida para su puesto y donde no llegó a dar ni un solo palo a un charco durante el tiempo que estuvo trincando.
Sólo ésa puede ser la conclusión tras haberla escuchado decir, en la Comisión de Investigación del Parlamento de Andalucía, que ella se dedicaba a trabajar en el Word Perfect, programa que llevaba años desaparecido del mapa cuando ella fue contratada.
El caso de la, desde entonces, conocida como Señora Word Perfect encierra dos ejemplos claros de lo que fue el socialismo alojado en la Junta durante casi cuatro décadas: por un lado, el enchufe sistemático de amigos, familiares, paisanos, militantes y allegados y, por otro, la filosofía de vivir del cuento sin aportar nada a cambio o como agradecimiento a la colocación emanada del arte de birlibirloque.
Doña Carmen alegó, en la mencionada comisión de investigación, que a ella nadie le había dicho que había un proceso de selección en marcha en la institución en la que trabajaba su marido, vamos, que ni siquiera su esposo le había informado de que podía presentarse, a pesar de que ella estaba, según sus propias palabras, “en búsqueda activa de empleo” y miraba las “esquelas” buscando ofertas cada mañana en la prensa. Vamos, que el señor Espadas, a pesar de ver a su mujer quemándose las pestañas mirando los anuncios por palabras cada mañana mientras untaba la mantequilla a las tostadas, no fue capaz siquiera de informarle de que había un proceso de selección en su trabajo, donde él era consejero.
Además, doña Carmen aseguró que ella había mandado su currículo por correo electrónico, a pesar de que en la oferta que ella presuntamente respondió no se especificaba ninguna dirección de email y sí una dirección de correo postal. A lo que no supo qué responder fue a la pregunta de una parlamentaria, que le preguntó qué hacer con los andaluces que se habían presentado, en plazo, en tiempo y forma, pero después de que el puesto ya hubiera sido adjudicado a ella, sin esperar el final del plazo de presentación de solicitudes.
Escuchando las explicaciones de la señora Word Perfect en la comisión de investigación parlamentaria, no es de extrañar que, ante la guardia haya preferido acogerse a su derecho a la no declarar. El mismo al que se acogen, desde hace tiempo, los socialistas a los que se les pregunta qué les parece que su hoy líder enchufara de una manera tan vil y descarada a su mujer, dejando sin empleo al resto de andaluces que legítimamente aspiraban al puesto Unos socialistas que luego tienen la poca vergüenza de venir hablando de corrupción, de responsabilidades e incluso de dimisiones.

