BLOG #ElMejorApaño: «Sindicatos ‘con Clase’ I», por Antonio Jesús Hidalgo
Afortunadamente, hoy en día existen dos tipos de periodistas (como viene siendo habitual en casi todos los sectores de nuestra sociedad); aquellos que asisten a una rueda prensa a escuchar lo que les cuentan y luego incluso pedir una nota/resumen a los responsables de comunicación del órgano en cuestión para lanzar su noticia…y por el contrario aquéllos otros, que escuchan la exposición, preguntan y reclaman aclaraciones a las posibles contradicciones vertidas desde el proponente de la rueda o “canutazo” periodístico, entre otras cuestiones porque se han tomado la molestia de trabajarse el tema, contar con posibles datos o información real y objetiva, para poder exigir rigor y veracidad en las declaraciones.
Yo, no me siento legitimado para poner en duda la función, la necesidad o no, y ni siquiera la validez de la acción sindical o los sindicatos en sí, en nuestra compleja red social actual. Ni mucho menos. Todos partimos de la idea base, que los sindicatos son organizaciones creadas para la defensa de los intereses de los trabajadores, que así vienen reconocidos en la propia constitución (artículo 7 les atribuye la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales) e incluso regulados por Ley Orgánica de Libertad Sindical, del año 1985. Ese discurso, de la acción sindical, como función o instrumento válido y necesario, de defensa de los intereses de los trabajadores en la negociación colectiva, de “freno” a los impulsos autoritarios e intento de aprovechamiento desmedido, de la patronal o empresarios, a cuenta del esfuerzo de los trabajadores…probablemente en otras épocas de nuestra historia, hubiera tenido mucho sentido y no pongo en duda avances sociales y laborales, derivados de esta acción y labor de los sindicatos.
Pero, como muchas otras cuestiones del modelo social actual, probablemente como configuración inicial quizás tengan alguna lógica, y por desgracia, posteriormente se han ido desvirtuando su ideario y fines, acomodándose a intereses particulares (e incluso colectivos), que han hecho desaparecer el sentido y el objetivo original, convirtiéndose en meros chiringuitos ideológicos y sectarios, para refugio y enriquecimiento de vividores y cuentistas.
La vinculación de los sindicatos a los partidos políticos…el regarlos de exorbitantes cantidades de dinero, mediante asignaciones de subvenciones fijas a cargo de los presupuestos de las distintas Administraciones Públicas…la creación de los denominados liberados sindicales, alrededor de 5000 en España, cuyos sueldos abonan sus empresas, sin aportar por las mismas…la participación en el reparto de ingentes cantidades de capital público, para planes de formación y empleo, supuestamente para trabajadores, que en algunas ocasiones hemos visto donde han ido a parar…la cesión de inmuebles de titularidad estatal o autonómica, para sus sedes sociales, con mantenimiento a costa del erario público…el dotarlos de ciertos privilegios impositivos, con bonificaciones e incluso exenciones en algunas figuras fiscales…el incluirlos en los Consejos de Administración de las Cajas de Ahorro y de los entes públicos, con el cobro de retribuciones astronómicas…y la práctica inexistencia de fiscalización (por ejemplo el Tribunal de Cuentas), a pesar de su mayoritaria dependencia del sistema público.
Probablemente, con esas actuaciones, ¿hayamos podido desvirtuar la acción sindical?…no sé, pregunto yo. Igual, durante estos últimos 30 años, y a la vista de la evolución de estas organizaciones, se haya generado una divergencia entre los intereses de los trabajadores y la falta de dependencia de aquéllos, frente al poder político que les “mantiene”. ¿A nadie sorprende la inexistencia de movimientos sindicales en los últimos años?…¿dónde han estado los sindicatos en la crisis sanitaria del Covid, tras la muerte de sanitarios y profesionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, derivado de la falta de medios?…¿no extraña cuando sólo se producen “tibios” movimientos en Comunidades Autónomas gobernadas por formaciones distintas a sus homólogos políticos, como Andalucía, Madrid o Murcia?
Y ahora, casualmente, hemos puesto el objetivo en la agricultura almeriense…vaya¡¡¡¡ “Vamos a defender los intereses del sector del manipulado, frente a los empresarios agrícolas que atropellan sistemáticamente los derechos de las y los trabajadores de este sector”. Además, “nuestra huelga ha sido todo un éxito, hemos paralizado el campo”…sin comentarios. He denominado este artículo como la primera parte, porque en la siguiente, voy a detallar como se gestiona un modelo social de “convivencia pacífica y ejemplar” entre los intereses sindicales y los de los trabajadores, en un colectivo que tengo 25 años de experiencia, como es el Ayuntamiento de Vícar, del que soy funcionario (ahora en excedencia)…gestionado ininterrumpidamente por un gobierno socialista…os prometo que no os va a defraudar.
Antonio Jesús Hidalgo Garrido
Asesor Grupo Municipal Vox-Ayto.Almería

