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VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ? Las vergüenzas de tener un representante público como Diego Crespo, por Víctor J. Hernández Bru.
Lo siento, pero no me rindo; no me conformo; no pienso normalizar el hecho de que gente sin oficio ni beneficio, que no han creado absolutamente nada de valor en sus vidas, que no han demostrado ninguna capacidad y que simplemente se han valido de estar en el lugar adecuado y en el momento idóneo, se conviertan en nuestros representantes institucionales y se levanten cada mes el mejor sueldo de sus vidas a cambio de faltarnos al respeto a nosotros y a nuestra inteligencia.
Hoy hablo de Diego Crespo, que es parlamentario andaluz de Adelante Andalucía por Almería y al cual no tengo el gusto de conocer. No quiero ser excesivamente duro con él, pero sus manifestaciones del otro día, a preguntas de Diego Fernández y a la hora de llevarle no sé qué escrito al delegado de Salud y Familias evidencian que está en el lugar equivocado, que no sabe prácticamente de nada, que presenta una ignorancia intolerable en un representante de la ciudadanía en cuestiones absolutamente básicas.
Su intervención pública fue a propósito del traslado de camas del hospital de Cruz Roja, que va a cerrar porque el edificio está inservible si no se reforma y porque sus dueños han pedido 600.000 euros al año a la Junta, o sea, a nosotros los andaluces, para seguir allí. Se ha explicado ya mil veces a quien lo ha querido oír que todos sus servicios y camas se reubicarán en el Complejo de Torrecárdenas, con más calidad, modernidad y comodidad para el paciente. Pero él sigue mintiendo… o no se entera de cuál es el proceso, hablando de pérdida de camas que es algo que no va a pasar en ningún caso y tratando, con esa forma infantil de expresarse, de confundir al personal, que sin duda tiene bastante más capacidad de comprensión y raciocinio que él.
Pero además, repito, mi compañero Diego Fernández le hizo dos preguntas que desnudaron al más incapaz, al más ignorante, al más párvulo Diego Crespo. Preguntado por las declaraciones sobre la prohibición del botellón, por parte de su superior, ‘súper-Teresa’ Rodríguez, que entró en política siendo Teresa y ahora es ‘súper-Teresa’ tras haberse comido tres cuartas partes de Andalucía, Dieguito fue un soldado fiel, un perrillo faldero, un sobador de lomo de manual, dándole la razón a la mujer de ‘er Kichi’ y diciendo que prohibir una actividad en la que cientos de chavales se juntan por la noche y se ponen como piojos, haciendo lo que hace uno cuando se emborracha, que desde luego no es guardar las distancias de seguridad, utilizar mascarilla, lavarse las manos con gel hidroalcohólico ni nada razonable en la lucha contra el Covid-19, es una improvisación de la Junta. No hace falta decir mucho más.
Pero es que, preguntado por la conveniencia o no de suspender la Fiesta del Cordero de los musulmanes, Dieguito no tuvo otra cosa que decir que debe permitirse, porque ahora no hay estado de alarma y que debe llevarse a cabo cumpliendo todas las medidas de precaución. ¿Pero este chico tiene la más repajolera idea de lo que es la Fiesta del Cordero? Bueno, mejor dicho, ¿tiene la más repajolera idea de algo?

