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VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ?, por Vïctor J. Hernández Bru.
Escuché ayer un buen rato de la entrevista que Federico le hizo a Santiago Abascal aquí, en Es Radio. Como es costumbre en él, me volvió a ocurrir que prácticamente nada de lo que dice el líder de Vox me parece descabellado, todo muy cargado de lógica y rigor.
Ello me reafirma en que el gran problema de dicho partido está en la necesidad de conformar un partido en 52 provincias y a toda máquina, proceso éste que suele ser sinónimo de invitar a entrar a todo el que pasa por la puerta.
El resultado, no ya en Vox, sino en todos los partidos que han ido asomándose a la panorama político en los últimos tiempos, ha sido una tremenda inestabilidad, consecuencia inequívoca y posiblemente inevitable de la imposibilidad de cuadrar a gentes que, con total probabilidad, tienen bastante menos cosas en común que las que parecía en principio.
Precisamente ayer, se firmaba oficialmente el divorcio de PP y Ciudadanos en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, último paso de un proceso que comenzó con la salida de dos de los tres ediles de la formación verde, lo cual convertía en no decisivo al edil que se quedó en su partido y mucho más apetecibles, en cuanto a gobernabilidad, a los dos que habían sido expulsados.
Por decirlo de otra manera, el movimiento que culminó ayer no puede haber sorprendido a nadie, más que nada porque el gobierno Amat disfruta de bastante más estabilidad arrimándose a los dos ex ediles de Vox que al que continúa en la formación.
Otra cosa es la legitimidad moral que puede tener el hecho de que concejales que fueron elegidos bajo las siglas de un partido, salgan del mismo pero no devuelvan su acta a la formación por la cual fueron elegidos. Pero vamos, que ello es algo bastante común a todos los partidos.
En todo caso, las guerras campales entre Pedro Sánchez y Susana Díaz o el rosario de la Aurora en que ha terminado el caso del PP vasco parecen empeñarse en demostrar que las peleas por el protagonismo político y el sillón de turno no son exclusivas de eso que llaman la nueva política.

