VÍDEOBLOG #Miedodequé: Si olvidamos lo que era Andalucía en 2018, nos volverá a pasar lo mismo que nos pasó con Zapatero y Pedro Sánchez en las urnas, por Víctor J. Hernández Bru.
En unos días, estaremos metiendo la papeleta en las urnas para decidir quién queremos que gobierne Andalucía en los cuatro próximos años. Sólo hay dos posibilidades, salvo cataclismo; y ojo que cataclismos electorales ya los hemos vivido en este país gracias a la manipulación de la izquierda, por ejemplo en 2004 con el 11-M y Zapatero, en 2018 con la falsa corrupción generalizada en el PP y la moción de censura y en 2023, todavía no sabemos con qué herramienta para torcer lo que eran unas encuestas muy claras en contra del PSOE).
Las opciones de gobierno, repito, salvo terremoto inducido, son un gobierno en mayoría absoluta del PP o una situación en la que la gobernabilidad dependa de que PP y Vox se pongan de acuerdo. A los que tenemos como principal objetivo que no gobierne la izquierda (en mi caso que desaparezca), ambas opciones son satisfactorias, cada una con sus matices.
Lamentablemente, atrás quedaron los tiempos en los que la gente optaba, a la hora de definir su voto, entre lo que querían hacer unos y otros. Ahora, la contaminación, la manipulación, la trola y la prostitución de la realidad se han colado entre los elementos de juicio que la ciudadanía ha de manejar a la hora de decidir.
Y es curioso, porque muchas de las trolas que nos intentan colar son fácilmente desmontable, bien recordando lo que pasaba hace escasos años, bien con un pequeño esfuerzo para contrastar el dato oficial.
Para mí, la mejor garantía de un voto riguroso y de calidad sea comparar lo que tenemos hoy en día con lo que había hace ocho años, en 2018, cuando el PSOE cumplía 36 años de gobiernos de tercermundismo gestor. En estos ocho años, Andalucía ha mejorado en prácticamente todos los aspectos medibles y en todos los campos de la gestión política. La sanidad ha mejorado espectacularmente en todos los sentidos, a pesar de lo cual está muy lejos de su ideal, que posiblemente no se puede alcanzar debido a las políticas de la izquierda, entre ellas la inmigración. Pero hoy en día, el presupuesto sanitario público es de 16.000 millones de euros, 6.000 más que en 2018 y 8.000 más, el doble, que cuando MJ Montero – Sobaquillo Veloz se convirtió en consejera de Hacienda, es decir, la que hacía el presupuesto. Además, hay más sanitarios que nunca en Andalucía, incluyendo más médicos que nunca, algunos de los cuales vienen de fuera o regresan porque ahora ya no se les maltrata en cuanto a condiciones; hay más puntos de atención sanitaria que nunca, entre hospitales, centros de salud y consultorios; ya no se contrata a personal al 75% del sueldo como hacía Sobaquillo; y se invierte menos dinero y menos porcentaje del presupuesto en conciertos con la privada, que es evidente que está bien hacerlo, pero que esto también deja en ridículo esa otra mentira de la izquierda en cuanto a la privatización.
Además, hemos pasado de ser el penúltimo PIB de España a ser el tercero, sólo por detrás de Cataluña, con más empresas, más autónomos y más riqueza, entre otras cosas gracias a las bajadas de impuestos. En educación, hemos progresado en todos los índices de calidad educativa, incluyendo el Informe Pisa, y se ha invertido en doble en infraestructuras educativas, que estaban a nivel de tercer mundo en muchos casos en 2018. En servicios sociales, lo más significativo es que el tiempo de espera ha pasado de 1.250 días a algo más de 500, que sigue siendo una barbaridad, pero que evidencia la tendencia a solucionar un problema gravísimo que construyó el PSOE.
En estos ocho años, no ha habido ni un solo caso de corrupción que haya afectado a los gobiernos del PP, lo cual contrasta con esos 36 años de socialismo, con Juan Guerra, con el enchufe de la mujer de Juan Espadas y otros en la FAFFE, el que tenía dinero ‘pa asá una vaca’ (sic) y, por supuesto, los EREs, récord en la historia de la corrupción en España, con 680 millones malversados bajo los gobiernos de Chaves y Griñán, que luego fueron presidentes del PSOE a nivel nacional, y con MJ Montero como consejera.
Sinceramente, lo del PSOE ya no tiene remedio, porque por fin la gran mayoría de la población se ha dado cuenta de que no se puede uno fiar de quien te miente por sistema. Me preocupa la tendencia de Vox a la mentira: la frase de Abascal, secundada ‘papagayilmente’ por sus gentes en Almería, de que “Juanma Moreno no ha hecho nada”, después de lo que acabo de desgranar, que es simplemente un ínfimo recopilatorio de la realidad del desmontaje del tercermundismo chorizo del socialismo en Andalucía, supone una preocupante concesión a la trola que ni entiendo en Abascal ni Vox necesita para nada.
Insisto, en unos días, creo que la mejor estrategia a la hora de escoger el voto en las Andaluzas es sentarse a comparar 2018 con 2026. Será, sin duda, un ejercicio de responsabilidad ciudadana. Si olvidamos lo que era Andalucía en 2018, nos volverá a pasar lo mismo que nos pasó con Zapatero y Pedro Sánchez en las urnas.

